Reforma judicial; el ajuste obligado
Hacer que la segunda elección judicial no coincida con las votaciones de 2027 es un cambio necesario
Casillas especiales las más concurridas para las elecciones de este día del Poder Judicial, que se llevan acabó en todo el país
/Foto: Victoria Valtierra Ruvalcaba- Cuartoscuro
Aunque algunos afirmen que el daño ya está hecho, rectificar siempre es positivo y en el caso de la reforma judicial, corregir deficiencias del proceso de elección es además indispensable. Alfonso Ramírez Cuéllar el diputado zacatecano, parece ser el primer morenista en haber entendido y valorado lo importancia de ajustar, para bien, el proceso de elección de jueces, magistrados y ministros. Hoy es un proyecto de reforma, pero pronto podría ser una ley aprobada que, para empezar, pospondrá hasta 2028 la segunda parte de la elección judicial para evitar su concurrencia con el proceso electoral de 2027, algo que no solo no serviría, sino garantizaría enredar y deslegitimar todavía más la elección de juzgadores. Endurecer los requisitos para ser candidato y mejorar la selección a partir de figuras institucionales que haga un papel más profesional que el realizado por los opacos comités técnicos de Vanessa Romero, parece obligado pero no es suficiente. La reforma a la elección judicial también debería proscribir prácticas como las tómbolas y los acordeones, que tanto daño le hicieron a la seriedad y credibilidad del proceso de leección de juzgadores. Las lecciones no deberían desaprovecharse y los legisladores harían muy bien en leer las recomendaciones que sobre el tema han hecho en fechas recientes algunos especialistas, entre otros la ministra Yasmin Esquivel.