De pintas, señales y anuncios clasificados

29 de Mayo de 2026

De pintas, señales y anuncios clasificados

Columna invitada_Redes

En la década de los 70´s, acompañaba a mi papá, que siempre fue un gran conductor, por las carreteras del sureste hacia la blanca Mérida. Por los rumbos de Orizaba alcancé a ver una pinta sobre un muro: “salario mínimo al presidente, para que vea lo que se siente”. Años después en un diario norteamericano un anuncio clasificado en el que un sujeto hacía público su deseo de ser comido vivo por algún espontáneo viandante de alma distraída. Finalmente hace algunos días y a pesar de haber vivido esta anécdota, un conductor -haciendo caso omiso de las señales para no cruzar las vías del tren- intenta ganarle al tren de carga. El resultado: un estrepitoso accidente y su cuota de lamentables fallecimientos.

Esto nos lleva a detenernos para entender los cabildeos mentales del por qué hay mensajes que persisten luego de décadas en la mente de alguien, hay anuncios que taladran profundamente en la conciencia colectiva y hay señales que, a pesar de tenerlas presentes en lo cotidiano, continúan siendo sistemáticamente ignoradas.

Las señales de tránsito son mensajes cuidadosamente planeados para persistir en nuestra memoria, pero aún así, siguen fallando en su objetivo. La vuelta prohibida sigue siendo prohibida, el exceso de velocidad sigue siéndolo y la trasgresión de un derecho de vía sigue siendo mortal con señal o sin ella. Entonces, ¿por qué insistimos en ignorarlas?

Una señal de alto es roja porque es el color que más persiste a la distancia y sus letras son blancas porque ofrecen el mejor contraste, en tanto que las señales de carretera son negras sobre fondo amarillo para ofrecer un contraste diferente y evitar confundirlas con señales de alto; se puede decir que son mensajes cuidadosamente elaborados, pero ¿por qué mejor recordamos y atendemos al mensaje de un lunático que quiere que se lo comen? ¿O de verdad nos divierte pensar que al presidente le van a pagar el salario mínimo? O peor aún ¿Por qué una señal que pretende protegernos de un peligro es ignorada? Podría escribir ahora una diatriba sobre las bases morales y el civismo de cada sociedad y no lograríamos alguna conclusión acertada.

Lo cierto es que la mente humana es selectiva y tristemente en cada caso diferente tiende a ignorar o a marcar con fuego en nuestra mente las bondades de obedecer una señal de tránsito. Podríamos rediseñar las señales, pero tampoco al punto de ser distractores a lo mas importante cuando vamos al volante. Pero no, no es fácil poner cualquier señal en la calle o la carretera. Así que la próxima vez que veas una señal en el camino, recuerda que está puesta ahí para tu beneficio, que no debe ser dañada y mucho menos ignorada. Piensa que no te salva la vida entender lo del loco caníbal, ni el chiste del señor que dirige el país, pero ciertamente hacerle caso a una señal de tránsito, SIEMPRE te salva la vida.