Los focos que encienden la visita de Peña a EU
Si el presidente Barack Obama ordenó un cuidado especial con el presidente Enrique Peña Nieto durante su estancia de un día en Washington
Si el presidente Barack Obama ordenó un cuidado especial con el presidente Enrique Peña Nieto durante su estancia de un día en Washington, las cosas más allá del protocolo podrían no ser tan tersas a decir por la insólita cobertura –en términos de volumen- previa al encuentro, que es muy coincidente en el tono negativo y crítico para con el mandatario mexicano. Don Enrique tiene dos focos muy grandes que lo alumbran. Uno, la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, que provocará protestas en Washington y otras 19 ciudades, con organizaciones de derechos humanos y activistas. Dos, el conflicto de interés de que el empresario Juan Armando Hinojosa, muy cercano a él, quien tiene contratos en el gobierno federal, haya comprado y financiado las casas de su esposa Angélica Rivera, y del secretario de Hacienda, Luis Videgaray, que es percibido en las elites estadounidenses como un tema de corrupción. El presidente mexicano ha decepcionado a las elites de aquél país, que con tan buenos ojos lo vieron durante casi 20 meses de negociación de reformas, y si don Enrique no hace nada contundente sobre esos temas y mantiene la forma como lo ha manejado hasta ahora, no tardará mucho que la decepción se convierta en una crítica y presión gubernamental y empresarial del principal socio de México.