Rogelio Hernández López

Ahora si serán millones los mexicanos que deberían confinarse en sus domicilios durante cuatro semanas a partir de este lunes y hasta el 19 de abril. La recomendación de aislamiento preventivo de la Secretaría de Salud exime a quienes realicen actividades esenciales.

El retraimiento generalizado –advierten estudios de especialistas médicos–, derivará en dos grandes consecuencias: se acumularán los déficits en el autocuidado y vendrán afectaciones masivas en la salud mental que se expresan en stress, disturbios de identidad y sentimientos de perdida de dignidad.

Ante tales riesgos, se esperaría que los gobiernos de los tres niveles tengan lista la aplicación de un plan integral de salud mental. Pero al revisar los distintos sitios de instituciones de salud sólo aparecen seis “recomendaciones psicológicas” de la secretaria Técnica del Consejo Nacional de Salud Mental, instancia que apenas se integró el 20 de enero.

El aislamiento reduce el autocuidado.

Uno de los estudios proviene de España y se denomina “El impacto del aislamiento terapéutico en el autocuidado: una aproximación desde la teoría Orem y fue realizado por la licenciada en Enfermería y Master en Gestión y Aplicación del Conocimiento del Autocuidado en Enfermería en la Universidad de Alcalá, España.

Los resultados indican que en un entorno de aislamiento social, se observan déficits en el autocuidado por “desequilibrios entre actividad y reposo tanto en factores humanos como ambientales; desequilibrios en las condiciones de vida; desequilibrios en la prevención de peligros para la vida, su funcionamiento y bienestar; también hay irregularidad en la promoción de normalidad tanto en los factores humanos como en los ambientales.”

En ese modelo de análisis se refiere que “las personas tienen cinco tipos diferentes de necesidades: fisiológicas, de seguridad, de amor y pertenencia, de estima (necesidad de autoestima y necesidad de estima por parte de los demás) y de autorrealización… estos cinco tipos de necesidades forman una jerarquía, de manera que cuando dos o más necesidades están insatisfechas, las personas tienden a satisfacerlas en una secuencia determinada, empezando con las necesidades más bajas de la jerarquía.” Y todo eso entra en desequilibrios por el aislamiento.

Por la cuarentena, stress, confusión y enojo

Otro estudio se difundió a fines de febrero con el nombre: El impacto psicológico de la cuarentena y cómo mitigarlo. Sus resultados revelaron “efectos psicológicos negativos, incluyendo síntomas de estrés postraumático, confusión y enojo. “La mayoría de los efectos adversos provienen de la imposición de una restricción de libertad… Los resultados se pueden ver en la revista médica británica The Lancet con la autoría de Samantha K Brooks, Rebecca K Webster, Louise Woodland, Simon Wessely, Neil Greenberg y Gideon James Rubin.

El estudio “se basó en 24 estudios académicos elaborados en diez países con poblaciones afectadas por el síndrome respiratorio agudo severo (conocido como SARS, por sus siglas en inglés), el ébola, la pandemia de influenza H1N1, el síndrome respiratorio del Medio Oriente y la influenza equina.”

“Los factores que provocaron más estrés, de acuerdo con el análisis, fueron una mayor duración de la cuarentena, temor de contagiarse la infección, frustración, aburrimiento, suministros inadecuados, información inadecuada, pérdidas financieras y estigma. En algunos casos, se identificaron efectos duraderos, que se prolongaron incluso cuando pasaron varios años desde la cuarentena.

Perdida de identidad

“El aislamiento es el contrapunto que daña la Identidad y por tanto la salud mental” asegura, por su parte, la investigadora de la Universidad Rey Juan Carlos, Maruxa Oñate Español, en una tesis de 2014 llamada: Aislamiento y patología inherente.

Explica que el aislamiento se define “cuando no existe intercambio de pensamiento, de afectos por la existencia de un encerramiento físico, psíquico, mental o sensorial. Proceso que parte de la incomunicación y daña a la psique. Asociado, siempre está la falta de libertad”.

“Freud definió Salud Mental como la capacidad de trabajar y de amar. Cualquiera de las dos situaciones precisa de comunicación, de relación. La Salud Mental por tanto no se puede adquirir ni mantener en aislamiento.”

“El Aislamiento Social –agrega–: es el que produce, bien la sociedad bien el propio sujeto a través de un previo aislamiento físico. Sociedad y sujeto se separan; impuesto por la sociedad o impuesto por el sujeto.

 “… el sentimiento de identidad tiene que vivirse integrado desde tres vínculos (El Espacial; el Temporal y el Social) en interrelación continua que harán un todo: la identidad. Sólo incorporándose los tres podrá tenerse dicho sentimiento de identidad.

En México, 12 afectaciones y 6 recomendaciones

El 20 de marzo comenzó a circular profusamente en México el anuncio de que La Jornada de Sana Distancia será del 23 de marzo al 19 de abril para la que se describen gran parte de las medidas programadas para la transición entre la fase I y fase II de prevenciones contra la pandemia.

Previamente la Secretaría de Educación Pública y la mayoría de los centros de educación superior ya habían decretado la suspensión de clases y varios gobiernos estatales habían ordenado la suspensión de concentraciones masivas.  Ahora, el retraimiento en los hogares será más generalizado en todo el país porque se formaliza la “Suspensión temporal de actividades no esenciales”.

Frente a la generalización del aislamiento domiciliario se reconoció oficialmente que las consecuencias posibles pueden ser al menos doce. La doctora Lorena Rodríguez Bores, secretaria Técnica del Consejo Nacional de Salud Mental, en conferencia de prensa enumeró: cansancio y fatiga, cambio en los patrones de alimentación, aumento de peso por la inactividad; sensación de lentitud física y mental; cambio del ciclo de sueño; hastío y aburrimiento; desánimo para actividades comunes; irritabilidad y enojo; alertas sobre posible contagio; sensación improductividad o de injusticia contra su persona; tristeza

Y para afrontar esos riesgos refirió seis “recomendaciones psicológicas”: entender que esta jornada es una medida temporal, y por el bien común; diseñar y mantener una rutina que ayude a tener ciertas sensaciones de normalidad y control; establecer horarios regulares de comida y sueños; evitar mucho tiempo frente a la televisión; mantenerse ocupado (trabajo o clases en línea, lecturas, ejercicios o actividades manuales) y hablar mucho con los niños “y ser congruentes con lo que se les explica”.

La falta de un Plan Integral de Salud Mental no solo para la emergencia de la epidemia se explica que apenas en enero de 2020 se reconocieron las oquedades y la descoordinación en esa área médica y se anunció que se constituiría la Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones (Conasama) con la fusión de Servicios de Atención Psiquiátrica (SAP), el Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic) y el Consejo Nacional de Salud Mental (Consame).

Más allá de las recomendaciones médicas crece el número de advertencias y señalamientos de riesgos por otro factor, que trastoca los equilibrios de la salud mental de muchos mexicanos; es la difuminación de las fuentes de ingresos en los trabajadores informales o independientes y los propietarios de miniempresas. Esas angustias son distintas a las del autoaislamiento y tampoco se percibe un plan específico.

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