Gabriela Sotomayor

En un día histórico, cuando se celebra la Batalla de Puebla, el presidente Andrés Manuel López Obrador y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, anuncian otro triunfo histórico: se empieza a ganar la guerra contra el Covid-19 ¡Aplanamos la curva!

Justo un día antes del anunciadísimo “pico’’ de la pandemia, ya se vislumbra el principio del fin. ¡Qué alivio! 

Celebran la buena noticia del aumento de las remesas durante marzo, con casi 100 mil millones de pesos, que los mexicanos en el extranjero enviaron a sus familias; y López Obrador anuncia que hará lo propio: “Cada mes en promedio 100 mil millones de pesos se van a dispersar, se van a entregar con créditos para pequeñas empresas familiares, créditos personales, créditos de vivienda y programas sociales para fortalecer la economía popular’’. Total, prometer no empobrece.

Esto, de pasada, ayuda a olvidar ese capítulo oscuro de la compra de ventiladores al hijo de Manuel Bartlett, quien los vendió en 85% más del precio en el mercado, lo que en tiempos de emergencia más que inconcebible, es deplorable.

En la misma conferencia Mañanera, López Obrador presenta al zar del coronavirus, quien cumple con “el propósito de domar la pandemia para que salgamos airosos, que triunfemos“.

Entonces López- Gatell, sabiendo que no está solo, toma el micrófono y más que científico parece mago: “Hemos aplanado la curva’’, anuncia triunfal con bombo y platillo.

“Hemos reducido cerca del 60% al 75% la cantidad de contagios’’, dice López-Gatell remarcando que se debió a las intervenciones de la 4T, pero no ofrece evidencia que lo sustente.

“Nos preparamos en el tiempo que tuvimos oportunidad’’, mintió López-Gatell, pues dice que se prepararon desde el 3 de enero y en la reconversión hospitalaria que empezó hasta fines de marzo. Es más fácil componer la historia de lo que nunca pasó.

Cabe aclarar que la gráfica que presentó está basada únicamente en los datos que ofrece el gobierno. ¡Wow! Estamos entre Suecia y Suiza, muy cerquita de Japón. Sin embargo, no se tiene la fotografía completa. 

La clave está en “las personas estudiadas’’. Así se ha controlado el ritmo de la pandemia porque no se han hecho más pruebas, el famoso test, test, test, en el que tanto insiste la OMS. Porque si no se hacen más pruebas, pues no se detectan más casos ni más muertes.

De los 100 mil casos estudiados, unos 69 mil negativos y el resto positivos, al 5 de mayo se cuentan 26 mil 25 que contrastan con Estados Unidos en donde se cuentan más de un millón 200 mil, una gran diferencia entre vecinos.

Pregunté a la OMS y recomienda a México que debe ampliar su capacidad de pruebas PCR.

“Se debe hacer mucho más en términos de vigilancia, hacer más pruebas y obviamente la OMS y OPS trabaja muy de cerca con las autoridades en México para apoyarlos en mejorar su capacidad de vigilancia“, me dijo Mike Ryan, encargado de Emergencias de la OMS.

“La epidemia sigue evolucionando (en México) y mucho tiene que hacerse todavía para controlar la enfermedad“, valoró.

Y María Van Kerkhove, directora técnica del Programa de Emergencias de la OMS, remarca que “se debe aplicar una estrategia muy clara y dar prioridad para hacer las pruebas en todos los casos sospechosos y en todos los contactos que desarrollen síntomas“.

La diferencia con Estados Unidos puede ser “la manera en que se hacen las pruebas’’, esbozó.

En Islandia, según la OCDE, se llevan a cabo 134.9 pruebas por cada mil habitantes y en México 0.4 pruebas. Es loable lo que se logró desafiando las recomendaciones de la OMS sobre las pruebas Covid-19. 

Así, hundidos en las cifras a modo y en las curvas de López-Gatell, López Obrador celebra que se ha logrado “domar’’ la pandemia en un heroico día en que los mexicanos, como dicen en el clásico de la cinematografía mexicana Nosotros los Pobres, podrán vivir en un país “sin pan, sin justicia, pero donde se es feliz“. 

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