Derecho réplica
Carta aclaratoria en torno a la columna de opinión Embajadora sospechosa de ilegalidad
Carta aclaratoria CLSR
/Foto: Especial
En relación con la nota publicada el domingo 19 de enero de 2026 con el título Embajadora sospechosa de ilegalidad y firmada por la señora Dolia Estévez en la que se hacen diversas afirmaciones sobre la embajadora Susana Peón Sánchez, se precisa lo siguiente:
Ciudad de México, a 3 de febrero de 2026
En relación con la nota publicada el domingo 19 de enero de 2026 con el título Embajadora sospechosa de ilegalidad y firmada por la Señora Dolia Estévez en la que se hacen diversas afirmaciones sobre la embajadora Susana Peón Sánchez, se precisa lo siguiente:
La información difundida contiene afirmaciones equivocadas, falsas y carentes de sustento, que no corresponden con los hechos ni con la trayectoria profesional de la embajadora Peón Sánchez, quien ha desempeñado sus responsabilidades en el servicio público con apego a la legalidad, a los principios de la función diplomática y a una conducta institucional intachable.
Afirma la señora Estévez:
“…el caso de Peón Sánchez es sintomático del desaseo que persiste en las designaciones de representantes diplomáticos en el extranjero. ¢El nombramiento como embajadora de Susana Iruegas, nacida en Cuba, es ilegal ya que… para ser designado embajador o cónsul general se requiere ser mexicano por nacimiento’, escribió Agustín Gutiérrez Canet en 2024”.
La embajadora Martha Susana Peón Sánchez nació en la Ciudad de México, tal y como consta en su acta de nacimiento, emitida en esa misma ciudad el 26 de enero de 1949. (Juzgado 8; libro 2; foja 220; año de registro 1949). La falsedad del señor Gutiérrez Canet no es tema de esta réplica salvo porque publicó en 2024 una mentira por él conocida que sirvió a la señora Estévez como sustento para intentar reforzar su mendacidad, y que sigue reproduciendo en sus redes sociales.
La embajadora Martha Susana Peón Sánchez vivió en La Habana, Cuba, de los 12 a los 18 años, para completar sus estudios de balé clásico en la Escuela de Ballet del Consejo Nacional de Cultura del Gobierno de Cuba. Durante ese tiempo, vivió en la Habana como nacional mexicana, tal y como hace constar su certificado de inscripción en el Registro de Extranjeros. (SE ADJUNTAN IMÁGENES AL CALCE).
El documento que presenta la señora Estévez como prueba de que la embajadora Martha Susana Peón Sánchez es cubana, indica con toda claridad que nació en México. Entre la información que contiene dicho documento y que publicó testada (acaso por ella misma, acaso por quién se la haya hecho llegar) se encuentra el dato sobre quién solicitó el documento y el código de verificación de la versión digital lo cual dificulta saber si se trata de un documento legítimo y si lo obtuvo por medios apegados a la ley. Esto explica por qué no lo incluye en la nota que se publicó en le versión electrónica e impresa de Eje Central, pero sí en sus redes sociales, de uso profesional.
Incluso de tratarse de un documento verídico, éste no implica la posibilidad, existencia o intención de obtener, portar o ser nacional de ese país. Considerando que el documento no se manifiesta como un “acta de nacimiento” y que, al contrario, señala específicamente que el lugar de nacimiento es México, la señora Estévez ignora la realidad definitiva de que, en los periodos y años que se señalan, no existía en el orden jurídico mexicano la posibilidad de portar una segunda nacionalidad.
Conforme a la Constitución de la República de Cuba de 1940, así como el Decreto No. 358 del 4 de febrero de 1944 (Reglamento de Ciudadanía) vigentes en la fecha de nacimiento de la embajadora Peón Sánchez, la nacionalidad cubana para hijos nacidos en el extranjero de padre o madre cubanos, no se adquiría automáticamente. Por lo anterior, la adquisición de la nacionalidad cubana por parte de la embajadora Peón Sánchez, debió resultar de un acto voluntario que se demostraría con un certificado de nacionalidad, documento que no ha producido la señora Estévez.
La señora Estévez afirma, además, que “el currículo vitae de Peón Sánchez, que la canciller Alicia Bárcena envió a la Secretaría de Gobernación solicitando su ratificación en el Senado en 2023, señala como “inconclusa” la licenciatura que presuntamente cursó en la “Universidad Historia del Arte Universidad Nacional de La Habana (sic)”, en violación del artículo 31 de la Ley del Servicio Exterior que estipula que para ser embajador es necesario por lo menos el grado académico de licenciatura por una universidad o institución de enseñanza superior mexicana o extranjera.”.
La señora Estévez omite mencionar que el artículo 31 de la Ley del Servicio Exterior se refiere a los miembros del Servicio Exterior Mexicano o como se les conoce coloquialmente, “de carrera”, y no a aquellos nombrados bajo la figura del Art. 19 que a la letra dice:“Sin perjuicio de lo que dispone la fracción III del artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la designación de embajadores y cónsules generales la hará el Presidente de la República, preferentemente entre los Miembros del Servicio Exterior de carrera de mayor competencia, categoría y antigüedad en la rama diplomático-consular”, y el artículo 20 en el que se lee: “Para ser designado embajador o cónsul general se requiere: ser mexicano por nacimiento y no tener otra nacionalidad, estar en pleno goce de sus derechos civiles y políticos, ser mayor de 30 años de edad y reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo”.
Para disgusto de la señora Estévez, la embajadora Peón Sánchez cumple con todos los requisitos que la ley exige para su nombramiento, tal y como se puede constatar en el dictamen por el que éste se ratifica y que obra de forma pública en los expedientes del Senado de la República.
La señora Estévez afirma asimismo que “miembros del gabinete de la presidenta saliente Xiomara Castro están acudiendo en tromba a la Embajada de México en Tegucigalpa para tramitar visas que les permitan salir del país, argumentando una posible persecución por parte de Nasyr “Tito” Asfura, el candidato de la derecha que ganó las elecciones …”
Los nacionales hondureños no necesitan una visa “que les permita salir de (su) país.” En todo caso, para efectos de las acusaciones de la señora Estévez, requerirían de una visa que les permita entrar a México. Es menester señalar que es facultad soberana del Estado mexicano emitir, en su caso, los visados que soliciten los nacionales a los que se exige estricto apego a la normatividad vigente. Así, el gobierno de México, a través de sus representaciones en el exterior, tiene la facultad de otorgar dichas visas siempre y cuando los solicitantes cumplan con los requisitos que cada tipo de visa exige, con fundamento en la Ley de Migración y su reglamento vigente, los cuales son verificados por la Secretaría de Relaciones Exteriores a efectos de confirmar la procedencia. La señora Estévez no presenta pruebas de la “tromba” de funcionarios que menciona ni de los argumentos de éstos de temer persecución por parte del hoy presidente en funciones de la República de Honduras. Mucho menos presenta prueba alguna de que la embajada de México en Tegucigalpa esté entregando visas a nacionales hondureños de manera irregular. Se trata de un párrafo por demás irresponsable.
Se ignoran los motivos por los que la señora Estévez hace aseveraciones comprobablemente falsas no sólo sobre la embajadora Peón Sánchez, sino también contra el estado mexicano en su conjunto y que vulneran los lazos diplomáticos entre dos naciones soberanas, sin sustento y con argumentos falsos en lo que parece una campaña orientada a estos fines.
En ningún momento la embajadora ha incurrido en las conductas que de manera implícita o explícita se sugieren en la nota, ni existe investigación, resolución administrativa o procedimiento alguno que respalde las insinuaciones y aseveraciones ahí contenidas. Muy por el contrario, la embajadora Peón Sánchez ha dedicado su vida profesional a trabajar por México y, durante muchos años, incluso de forma no remunerada.
En tiempos de tanta complejidad como los que vivimos hoy, todos contamos con la rectitud de los periodistas y sus medios para no sólo ejercer nuestro derecho a la información, sino para poder también formar nuestra idea de la realidad. Cuando los medios faltan a los preceptos básicos de su profesión ignorando la verdad, la precisión, la imparcialidad, la independencia y están inmersos en conflictos de interés, todos los mexicanos salimos perdiendo.
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