Eran PERSONAS los árboles del show de Bad Bunny en el Super Bowl 2026: ¿cuánto dinero les pagaron por su actuación?

10 de Febrero de 2026

Eran PERSONAS los árboles del show de Bad Bunny en el Super Bowl 2026: ¿cuánto dinero les pagaron por su actuación?

Sí, los árboles de caña del Super Bowl LX respiraban, caminaban y cobraron. Eran personas reales y su presencia tuvo más fondo del que pareció.

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Los árboles de caña del escenario no eran decorado: eran personas contratadas.

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Foto: AFP/Captura de pantalla

Los árboles de caña del escenario no eran decorado: eran personas contratadas.
Foto: AFP/Captura de pantalla

Entre luces, fuego, perreo y millones de miradas, hubo algo que se movía discretamente en el escenario del Super Bowl LX y no eran los bailarines. Eran árboles. O mejor dicho, personas caracterizadas como árboles de caña que, sin decir una palabra, se robaron más de una ceja levantada frente al televisor. Porque no, no eran inflables ni utilería de cartón piedra.

Mientras Bad Bunny arrancaba su show con puntualidad quirúrgica y la música urbana se apoderaba del evento deportivo más visto del planeta, esos árboles permanecían firmes, silenciosos y perfectamente integrados al paisaje. Parecían parte del decorado… hasta que se supo la verdad: eran humanos, tenían contrato y, por supuesto, recibieron un pago por quedarse quietos bajo el reflector más poderoso del entretenimiento.

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Así lucían los “árboles humanos” que formaron parte del show de medio tiempo. Foto: Captura de pantalla

¿Eran voluntarias las personas que estuvieron como árboles en el Super Bowl 2026?

No. Aunque el disfraz podía dar la impresión de performance artístico o colaboración simbólica, las personas que dieron vida a los árboles de caña no participaron de manera voluntaria. Formaron parte de la producción oficial del show de medio tiempo y fueron contratadas como talento escénico.

Su labor no se limitó a pararse la noche del partido. Hubo jornadas de ensayos, ajustes de vestuario, pruebas técnicas y coordinación con el resto del montaje. La caracterización exigía resistencia física, precisión en los movimientos mínimos y la capacidad de integrarse a una escenografía viva sin robar foco al artista principal. Nada de eso se deja al azar en un evento de esta magnitud.

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¿Cuánto ganó una persona que estuvo disfrazada de árbol en el show de Bad Bunny para el Super Bowl LX?

El dato que terminó de convertir a los árboles en tema de conversación fue el pago. Cada persona caracterizada recibió 18.70 dólares por hora. La cifra puede parecer modesta frente al tamaño del evento, pero el número final cambia cuando se consideran las horas acumuladas.

En total, cada participante sumó alrededor de 70 horas de trabajo, resultado de ocho días de ensayos previos más la jornada completa del Super Bowl. Al final, el ingreso aproximado por persona fue de 1,309 dólares. No fue un papel protagónico ni una aparición con nombre propio, pero sí una experiencia laboral dentro de una producción histórica del entretenimiento televisivo.

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Entre luces y música, los árboles también fueron parte del espectáculo. Foto: Captura de pantalla

¿Qué significado tenía el escenario de Bad Bunny en el Super Bowl LX?

El escenario fue mucho más que una plataforma para cantar. La producción transformó el campo en una narrativa visual cargada de referencias caribeñas y latinas. El corazón del montaje fue “La Casita”, una réplica de una vivienda tradicional puertorriqueña que funcionó como punto de reunión simbólico.

Alrededor de esa estructura se desplegó una postal reconocible: sillas de plástico, colores cálidos, barberías de barrio, autos clásicos, puestos de comida y escenas que remiten a comunidades latinas en Estados Unidos. Las piraguas, los carritos de tacos, el agua de coco y los negocios informales completaron el paisaje.

En ese contexto, los campos de caña, las palmeras y los sombreros de paja no fueron adornos gratuitos. Representaron la raíz rural, la memoria agrícola y el origen caribeño que dialoga con la modernidad del espectáculo. Los árboles humanos, inmóviles pero presentes, fueron parte de esa metáfora visual que sostuvo todo el relato escénico.

AMD