Polvo en casa en México: por qué es más tóxico que en otros países, cómo afecta a niños y adultos y cómo proteger tu casa fácilmente
Investigaciones de la UNAM revelan que el polvo dentro de los hogares mexicanos contiene altas concentraciones de metales pesados
Polvo en casa en México
/Foto: Especial
El polvo acumulado dentro de las viviendas en México puede ser más peligroso que el del exterior. Especialistas del Laboratorio Universitario de Geofísica Ambiental (LUGA) de la UNAM encontraron concentraciones elevadas de metales pesados en interiores, superando en algunos casos los niveles registrados fuera de las casas.
El estudio, publicado en la revista Indoor Air, analizó muestras recolectadas en 14 entidades del país gracias a la participación ciudadana. Los resultados sorprendieron a los investigadores, quienes inicialmente esperaban encontrar menor contaminación dentro de los hogares.
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Metales pesados: una amenaza silenciosa
Entre los contaminantes detectados destacan manganeso, níquel, cobre, zinc, antimonio y plomo. Estos elementos, presentes en el polvo doméstico, provienen tanto del exterior como del deterioro de materiales dentro del hogar, como pinturas, muebles, barnices y plásticos.
El antimonio, por ejemplo, se libera con el desgaste de los plásticos y puede afectar el sistema endocrino. Otros metales como el cadmio y el arsénico se encuentran en recubrimientos de madera. Con el paso del tiempo, estos materiales se degradan y se incorporan al polvo que respiramos o tocamos diariamente.
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Actividades cotidianas aumentan la contaminación
Durante la pandemia de COVID-19, las personas pasaron más tiempo en casa, lo que incrementó actividades como cocinar y habitar continuamente los espacios cerrados. Esto contribuyó al desgaste de superficies y a la generación de más partículas contaminantes.
Además, el uso de gas para cocinar libera minerales magnéticos como la magnetita, que también forman parte del polvo doméstico. Esta combinación de factores explica por qué los niveles de contaminación interior pueden ser más altos que en el exterior.
¿Quiénes son los más vulnerables al polvo?
El polvo puede ingresar al organismo por tres vías: inhalación, ingestión y contacto con la piel. En este sentido, los niños y bebés son los más expuestos, ya que suelen estar en contacto directo con superficies contaminadas.
Esta exposición constante aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades a largo plazo, especialmente por la acumulación de metales pesados en el cuerpo.
Los investigadores compararon el polvo mexicano con el de países como Reino Unido y España, encontrando que el de la Ciudad de México puede ser hasta tres veces más contaminante. Este hallazgo posiciona al país como uno de los más afectados por este problema a nivel global.
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Cómo reducir los riesgos en casa
Ante este panorama, los especialistas recomiendan reforzar la limpieza del hogar, especialmente en superficies donde se acumula polvo. También sugieren mantener en buen estado la pintura de paredes y muebles para evitar su degradación.
Otras medidas incluyen limpiar regularmente cortinas, utilizar plantas en ventanas para atrapar contaminantes y cambiarse los zapatos al entrar a casa. Estas acciones, aunque sencillas, pueden reducir significativamente la exposición a sustancias tóxicas.
La evidencia científica confirma que el polvo doméstico no es solo suciedad, sino un factor de riesgo que requiere atención constante para proteger la salud. YF