¿Quiénes son los hijos de Nicolás Maduro y Cilia Flores? ‘Nicolasito’ y ‘Los Chamos’
Cilia Flores tiene tres hijos de su primer matrimonio con Walter Ramón Gavidia, conocidos colectivamente como ‘Los Chamos’.
El presidente de Estados Unidos ordenó la ofensiva que derivó en la detención del líder venezolano y su esposa.
/Foto: IG Nicolás Maduro
Tras la captura y traslado a Estados Unidos del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y de su esposa, Cilia Flores, la atención se ha dirigido también hacia su familia. De acuerdo con reportes del canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), sus hijos formarán parte de una comisión de alto nivel designada por el gobierno interino para gestionar ante Washington la liberación de la pareja.
La familia presidencial está compuesta por un hijo en común y tres hijos de Cilia Flores de un matrimonio anterior, quienes han ocupado espacios en la vida pública y política de Venezuela. Su perfil ha cobrado mayor relevancia en medio de la crisis actual, en la que también enfrentan acusaciones legales por parte del gobierno estadounidense.
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Nicolás ‘Nicolasito’ Maduro Guerra: El hijo diputado
El hijo de Nicolás Maduro es Nicolás Maduro Guerra, conocido comúnmente como ‘Nicolasito’. Nacido en 1990, es economista de profesión y fruto de la relación de Maduro con Adriana Guerra Angulo.
‘Nicolasito’ ha seguido una carrera política dentro de la estructura del oficialismo. Actualmente se desempeña como diputado de la Asamblea Nacional de Venezuela en la V Legislatura, representando al estado La Guaira, y es miembro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Tras la captura de su padre, utilizó su tribuna legislativa para declarar que ambos habían sido “secuestrados” por “ser revolucionarios” y afirmar que su nombre también estaba incluido en las acusaciones estadounidenses, lo que calificó como una persecución política.
‘Los Chamos’: Los tres hijos de Cilia Flores
Cilia Flores tiene tres hijos de su primer matrimonio con Walter Ramón Gavidia, conocidos colectivamente como ‘Los Chamos’. Los tres han sido señalados y sancionados por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos por presuntas actividades de corrupción vinculadas al gobierno de Maduro.
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Walter Jacob Gavidia Flores: El mayor, nacido en 1978. Desempeña un cargo en el poder judicial venezolano como juez noveno de primera instancia en juicios penales en el área Metropolitana de Caracas. Fue sancionado por EE.UU. en 2019 por presuntamente socavar la democracia en Venezuela.
Yosser Daniel Gavidia Flores: El segundo hijo. Junto con sus hermanos, fue acusado por el Tesoro estadounidense en julio de 2019 de recibir sobornos y comisiones ilícitas a cambio de facilitar a un empresario (Alex Nain Saab Morán) el acceso a contratos sobrevaluados con el gobierno, como el programa de subsidio de alimentos CLAP.
Yoswal Alexander Gavidia Flores: El menor, nacido en 1990, estudió Comunicación Social. La acusación de EE.UU. lo señala, junto a sus hermanos, por el mismo esquema de presunta corrupción relacionado con los contratos del programa CLAP.
Familia de Nicolás Maduro y Cilia Flores y su rol actual en la crisis política
La designación de los hijos de Maduro y Flores en una comisión para gestionar la liberación de sus padres los sitúa en un nuevo rol diplomático de alto perfil. Este movimiento, ordenado por el consejo de ministros de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, busca crear un canal familiar directo en medio de la confrontación entre Caracas y Washington.
Sin embargo, su participación se desarrolla en un contexto legal complejo. Tanto ‘Nicolasito’ como ‘Los Chamos’ han sido nombrados en las acusaciones y sanciones financieras impuestas por Estados Unidos, lo que añade una capa adicional de dificultad a cualquier gestión que realicen ante ese país.
Los hijos de Nicolás Maduro y Cilia Flores emergen como figuras relevantes en la nueva fase de la crisis venezolana, no solo como familiares del presidente detenido, sino como actores políticos y objetivos de la política exterior estadounidense. Su inclusión en una comisión oficial refleja la estrategia del gobierno interino de involucrar a la familia directa en las negociaciones.
Su trayectoria pública previa, marcada por cargos políticos, judiciales y acusaciones de corrupción, define el escenario en el que intentarán actuar. Su capacidad para influir en el proceso legal en EE.UU. y su efectividad como interlocutores dependerán de la evolución de un conflicto que trasciende lo familiar para situarse en el centro de la geopolítica continental. DJ