Stripper Index: ¿Las propinas a bailarinas pueden predecir una recesión?
¿Pueden las propinas en un club nocturno predecir el futuro de la economía mundial? Suena increíble, pero existe un indicador financiero no convencional que sugiere que sí.
¿Pueden las propinas en un club nocturno predecir el futuro de la economía mundial? Suena increíble, pero existe un indicador financiero no convencional que sugiere que sí. Se llama el “Stripper Index” o Índice de las Bailarinas, y su lógica es simple: cuando la gente empieza a reducir o eliminar los gastos discrecionales -como dar generosas propinas a strippers o “cariñosas"-, es una señal temprana de que siente menos liquidez y confianza económica. Este comportamiento, masificado, podría anticipar una contracción económica o recesión antes que muchos informes oficiales.
La teoría detrás de este indicador informal es que los gastos en entretenimiento adulto son de los primeros en recortarse cuando las personas y las familias ajustan su presupuesto ante la incertidumbre. Si quienes suelen frecuentar estos establecimientos dejan de dar propinas abundantes, refleja una mentalidad de precaución y menor capacidad de gasto superfluo en la base de la economía. Según sus proponentes, este índice habría anticipado la Gran Recesión de 2008 y la crisis por la pandemia en 2020, y actualmente estaría indicando problemas económicos persistentes desde 2022.
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¿Qué es exactamente el “Stripper Index” y cómo funciona?
El Stripper Index no es un indicador oficial con una fórmula matemática publicada por una institución como el FMI o un banco central. Es más bien una observación socioeconómica que circula en análisis financieros alternativos y en reportes anecdóticos del propio sector del entretenimiento nocturno. Su metodología es cualitativa y se basa en tendencias.
Su mecanismo se explica en tres pasos simples:
- Observación en primera línea: Trabajadoras del sector (bailarinas, acompañantes) notan una disminución sostenida en el monto y la frecuencia de las propinas que reciben de su clientela habitual.
- Interpretación económica: Esta disminución se interpreta no como un cambio de preferencias, sino como un síntoma de restricción financiera. El cliente aún va al establecimiento, pero gasta menos en lo “extra”, guardando dinero por precaución.
- Señal de alerta: Cuando este patrón se repite de manera generalizada en diferentes mercados y ciudades, se toma como una señal temprana de que el consumidor promedio está bajo estrés económico, lo que puede preceder a una recesión formalmente declarada.
La fuerza del indicador, argumentan sus defensores, es que captura el comportamiento real e inmediato de las personas con su dinero en efectivo, lejos de los retrasos y posibles ajustes de los datos macroeconómicos oficiales.
¿El Stripper Index ha acertado antes? Su historial de predicciones
Los promotores de esta teoría citan al menos dos momentos recientes donde la observación en los clubes habría sido un termómetro adelantado de la crisis.
- La Gran Recesión de 2008: Se reporta que trabajadoras del sector en Estados Unidos notaron una caída significativa en sus ingresos por propinas desde 2006-2007, mucho antes de que colapsara el mercado inmobiliario y que la recesión fuera declarada oficialmente en diciembre de 2007. El gasto discrecional se secó primero.
- La crisis por COVID-19 en 2020: Antes de los confinamientos masivos y el shock económico global, se habría observado un comportamiento similar de retraimiento en el gasto en este tipo de entretenimiento, presagiando la brusca caída en el consumo que vendría.
- La advertencia actual (desde 2022): El indicador llevaría sugiriendo problemas desde 2022. Este dato se hizo popular cuando una bailarina conocida como Botichelli Bimbo declaró en medios y redes sociales que, basada en su experiencia en el piso del club, una recesión ya había comenzado. Sus observaciones resonaron con la teoría del índice.
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Críticas y limitaciones: ¿Se puede confiar en este indicador?
Si bien es una teoría llamativa, el Stripper Index tiene importantes limitaciones que impiden que sea considerado una herramienta de análisis seria por sí sola.
- Falta de datos duros y estandarización: No existe una base de datos pública, consistente y verificable que mida estas propinas a nivel nacional o global. Se basa en anécdotas y percepciones.
- Factores confusos: Una baja en las propinas puede deberse a muchos factores no económicos: cambios en las leyes locales, competencia de plataformas digitales, tendencias sociales o una mala racha en un club específico.
- No define magnitud ni plazo: El índice puede señalar malestar, pero no puede predecir qué tan profunda será una recesión ni cuánto durará. Es una señal cualitativa, no cuantitativa.
- Sector informal y opaco: La naturaleza del negocio dificulta enormemente obtener datos transparentes y representativos.
Los economistas tradicionales lo ven más como una curiosa metáfora o un indicador coincidente que como una herramienta de pronóstico fiable. Su valor principal podría estar en complementar otras señales, recordando que la economía también se mueve por la psicología y los hábitos de gasto cotidianos.
El Stripper Index es, sobre todo, un recordatorio fascinante de que señales económicas pueden emerger de los lugares menos esperados. Su supuesto éxito pasado lo ha convertido en un tema recurrente en ciclos de incertidumbre. Aunque carece del rigor de los indicadores oficiales, encapsula una verdad económica básica: cuando la gente recorta primero los gastos más prescindibles, es porque está mirando el futuro con preocupación.
En la actualidad, su mención constante desde 2022, respaldada por testimonios del sector, refleja un malestar económico persistente que muchas personas sienten en su bolsillo, más allá de lo que digan las estadísticas agregadas. Ya sea un predictor válido o solo una metáfora poderosa, este índice nos dice que a veces, para tomar el pulso a la economía, hay que prestar atención a los detalles más humanos—y discretos—del gasto. DJ
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