T-MEC en revisión: ¿Cómo puede afectar al peso mexicano y a las inversiones en Forex?

4 de Agosto de 2026

T-MEC en revisión: ¿Cómo puede afectar al peso mexicano y a las inversiones en Forex?

Con una economía interna débil, las negociaciones comerciales con EU podrían mover al dólar, elevar la volatilidad y complicar las decisiones de Banxico.

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La revisión del T-MEC podría convertirse en una variable decisiva para el dólar.

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Foto: Especial

La revisión del T-MEC podría convertirse en una variable decisiva para el dólar.
Foto: Especial

El peso mexicano operó entre 17,16 y 17,68 por dólar en las semanas previas a la última decisión de Banxico. En el mismo período, acumuló una depreciación de 2,03% y, aun así, se mantuvo apreciado respecto de los niveles de cierre de 2024.

Pero hay una variable que seguirá siendo una amenaza durante semanas: la revisión del T-MEC. Cuando la demanda externa es prácticamente lo único que sostiene a una economía con el consumo en atonía y la inversión cayendo, las negociaciones del tratado tienen un peso exagerado en los mercados.

A continuación, los detalles sobre cómo afecta este avance, semana a semana, en las pantallas de los traders en Forex que operan con pesos mexicanos.

Exportaciones récord, pero con un asterisco llamado T-MEC

La minuta 125 de Banxico deja claro que la demanda externa se consolida como el factor de resiliencia de la economía mexicana. Las exportaciones no automotrices siguen creciendo a tasas elevadas, impulsadas por la inversión en el sector tecnológico estadounidense y el mayor uso del T-MEC.

Las automotrices, por su parte, muestran señales de una incipiente reactivación. Varios miembros de la Junta de Gobierno atribuyeron este dinamismo a la reconfiguración del comercio global y a una tasa arancelaria efectiva competitiva a nivel mundial.

Si la incertidumbre comercial sube, la volatilidad del peso aumenta y el carry trade pierde atractivo. Plataformas como OneRoyal, que ofrecen acceso a pares de divisas emergentes, permiten operar estos escenarios, pero la lectura del contexto macro es lo que separa una operación informada de una apuesta.

El detalle que no conviene perder de vista: todo eso funciona porque el T-MEC garantiza condiciones preferenciales de acceso al mercado de Estados Unidos. México exporta alrededor del 80 % de su producción al norte. Si la revisión del tratado introduce fricciones, ese motor externo (el único que hoy compensa la debilidad interna) pierde potencia.

El peso mexicano: entre el carry trade y la incertidumbre comercial

Banxico mantuvo la tasa en 6,50% por unanimidad y señaló que será apropiado mantenerla en su nivel actual. Con la Fed en el rango de 3,50-3,75%, el diferencial nominal se ha comprimido a mínimos históricos.

Sin embargo, un miembro de la Junta apuntó que el diferencial ajustado por volatilidad sigue entre los más elevados de las economías emergentes, lo que ha contribuido a que el canal cambiario opere a favor de la convergencia inflacionaria.

Ese diferencial alimenta el carry trade: inversores internacionales toman posiciones en pesos porque la tasa mexicana paga más que la estadounidense ajustada al riesgo. Mientras la ecuación se mantenga, el peso tiene piso.

Igualmente, la minuta también advierte que entre los riesgos para la moneda figuran la revisión del T-MEC, un posible endurecimiento acelerado de la Fed y episodios de aversión al riesgo global.

Una economía que depende de lo que se firme en Washington

La debilidad interna amplifica la importancia del T-MEC. El PIB se contrajo 0,6% en el primer trimestre de 2026, el consumo privado se frenó, la inversión fija bruta cayó 1,9% trimestral y la confianza empresarial lleva 15 meses consecutivos por debajo del umbral de 50 puntos.

La Junta de Gobierno estima que prevalecen amplias condiciones de holgura y que la brecha del producto seguirá en terreno negativo en el horizonte de pronóstico.

En ese contexto, la demanda externa no es un complemento, sino un salvavidas. Y el T-MEC es la cuerda que lo sostiene. Una revisión exitosa reforzaría los flujos de inversión extranjera directa vinculados al nearshoring, apuntalaría las exportaciones y daría soporte estructural al peso.

Una revisión tensa, con amenazas de renegociación de reglas de origen, exigencias laborales más estrictas o señales de que EE. UU. busca condiciones menos favorables, tendría el efecto contrario: fuga de capitales, reducción de IED, presión sobre el tipo de cambio.

El mapa de riesgos que Banxico tiene sobre la mesa

La Junta de Gobierno reconoce que el balance de riesgos para la inflación mantiene un sesgo al alza, y varios de esos riesgos pasan por el tipo de cambio. Un peso más débil encarece las importaciones y puede reactivar presiones inflacionarias que hoy están contenidas.

Para la mayoría de los analistas fue una sorpresa. La inflación general bajó a 3,55% en la primera quincena de junio y volvió al intervalo de variabilidad del banco central. Aun así, la subyacente sigue en 4,12% y los servicios no ceden del 4,57%.

El margen de maniobra es estrecho. Si la revisión del T-MEC genera ruido, el peso se deprecia. Si el peso se deprecia, la inflación repunta. Si la inflación repunta, Banxico no puede bajar tasas. Y si no baja tasas mientras la economía se enfría, la brecha del producto se amplía.

La ecuación tiene solución, pero pasa por una variable que no controla ningún banco central: lo que se negocie entre Ciudad de México y Washington en los próximos meses.