Terremoto electoral

26 de Octubre de 2026

Terremoto electoral

La salida de Guadalupe Taddei del INE abre una pregunta: ¿quién asumirá la responsabilidad por las decisiones tomadas durante su gestión?

Taddei defiende al INE

CIUDAD DE MÉXICO, 30JULIO2024.-, Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE, durante la séptima mesa del “Diálogos nacionales sobre la reforma constitucional al poder judicial” realizado en el salón del protocolo de la Cámara de Diputados. FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO.COM

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Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro

Guadalupe Taddei, consejera presidenta del INE.
Foto: Mario Jasso / Cuartoscuro

La salida de Guadalupe Taddei del INE, que se supone se formalizará hoy ante la Cámara de Diputados, debería obligar a un ejercicio de responsabilidad política que difícilmente ocurrirá. El modelo de conducción unipersonal del órgano electoral, que tramposamente coló la coalición gobernante en los cambios que dieron paso a la reforma judicial cuando nada tenía que ver con ese tema, resultó un fracaso. Lo correcto sería devolverle al INE la esencia que le arrebataron: la colegialidad en conducción de los procesos electorales, y también de la responsabilidad por las decisiones que se toman en la llamada herradura de la democracia, incluyendo las contrataciones, las licitaciones y demás actos administrativos que implican, además de organización y transparencia electoral, ejercicio presupuestal. Es imposible ignorar una cosa: han existido otros dos consejeros presidentes que no han terminado su mandato: Luis Carlos Ugale y Leonardo Valdés. A pesar de las diferentes polémicas que existieron a su alrededor, ninguno de los dos se fue por la puerta de atrás, con señalamientos de corrupción a cuestas y sujetos a una investigación que no termina con la renuncia al cargo, como ya lo advirtió Alfonso Ramírez Cuellar. Estará en San Lázaro la responsabilidad de designar otro consejero presidente, pero también la de desarticular el coto de poder que construyeron cuando se equivocaron al enterrar la colegialidad y darle poderes individuales, absolutos y supremos, a la entonces consejera presidenta. En breve veremos si la responsabilidad o el apetito de poder imperan.