Nos cuentan que en el ánimo de la presidenta Claudia Sheinbaum hay un alcalde mexiquense que ha logrado algo reservado para muy pocos: convertirse en un invitado recurrente a las reuniones que la mandataria sostiene con todo su gabinete para atender los asuntos prioritarios del país.
Se trata del presidente municipal de Nezahualcóyotl, Adolfo Cerqueda Rebollo.
No hablamos de mesas protocolarias ni de eventos públicos. Son encuentros de alto nivel donde la Presidenta revisa, junto con Omar García Harfuch, Ricardo Trevilla Trejo, Raymundo Morales Ángeles y el resto del gabinete, la ruta política y de seguridad del Gobierno de México.
Ahí, Cerqueda ha comenzado a ocupar una silla que no tienen otros alcaldes.
La explicación oficial apunta al seguimiento del Plan Oriente del Estado de México. Sin embargo, dentro de Morena la lectura es distinta: cuando Palacio abre la puerta de su mesa principal, no sólo reconoce resultados de gobierno; también mide perfiles, fortalece alianzas y proyecta cuadros para la siguiente etapa del proyecto presidencial.
Quienes conocen la operación de la Cuarta Transformación aseguran que la cercanía entre Sheinbaum y Cerqueda no nació de la noche a la mañana.
Es el resultado de una relación política construida sobre disciplina, territorio y capacidad de interlocución en una de las regiones electorales más importantes del país.
Por eso, cada vez son más las voces que ven en Adolfo Cerqueda algo más que un alcalde.
En los pasillos de Palacio Nacional comienza a tomar forma la versión de que su futuro podría escribirse muy pronto en el ámbito federal. En política, los ascensos no suelen anunciarse; primero se construyen desde la mesa del poder.
Al tiempo.