Celibato involuntario en iglesias

1 de Abril de 2026

Celibato involuntario en iglesias

Oscar Moha

Oscar Moha

El término INCEL es el acrónimo de Celibato Involuntario (por su significado en inglés). Lo han adoptado sobre todo adolescentes y jóvenes que se sienten despreciados e incapaces de establecer relaciones sentimentales y sexuales con el sexo opuesto. Han tenido gran actividad en comunidades y foros de internet, donde fomentan una subcultura de códigos que los identifican con la misoginia y la violencia social a la que analistas identifican como una “ideología de extrema derecha”.

En 1990, William Paul McCartney, un entrenador de futbol americano, fundó en Estados Unidos una organización evangélica llamada Promisse Keepers (cumplidores de promesas) que hace mucho énfasis en mantener la pureza (virginidad) sexual de los jóvenes antes del matrimonio y “reorientar” a homosexuales y lesbianas mediante cursos de sanidad espiritual. Una de sus prácticas consiste en portar un anillo que simboliza la castidad de cada joven, es decir, se compromete a mantenerse célibe hasta el día de su matrimonio.

La idea se extendió a Canadá donde adoptó el nombre de Impactus, con los mismos fines e ideología, ponderando la superioridad de los varones y el sojuzgamiento de las mujeres. En EU existen varias organizaciones afines como True Love Waits (El amor verdadero que espera) que han sido criticadas por profesionales de la salud mental, ya que se registran casos de jóvenes que incumplieron su promesa de castidad lo que los orilla al suicidio, luego de una angustiosa etapa de culpa, baja autoestima y resentimiento moral.

No hay ministros de culto en México que estén a favor de las relaciones sexuales prematrimoniales, aunque saben que en sus congregaciones esa práctica es más que común. Si bien los sacerdotes católicos están impedidos para vivir en matrimonio no están exentos de mantener relaciones sexuales. Contrario a los pastores evangélicos cuya condición es mal vista si llegan a una edad adulta y no se han unido ante la ley y en un rito espiritual con una pareja.

Lo nuevo para ellos es la naciente cultura INCEL que crece cada vez más en el ámbito religioso. Jóvenes cuyo aislamiento familiar y social los orilla a buscar exclusivamente relaciones sexuales (con o sin afecto), y al no encontrarlas o carecer de recursos para lograrlas, fomentan un odio hacia el sexo opuesto llevándolo al límite, como ha sucedido en casos recientes en nuestro país.

Lo malo es que la mayoría de sacerdotes y pastores no cuentan con herramientas profesionales necesarias, y lejos de canalizar el problema a los expertos de la salud se siente con la autoridad divina para arreglar desde su trinchera ministerial cualquier asunto de “pureza sexual”, limitándose a dar consejos, sermones, ejercicios espirituales y ayunos a los jóvenes que buscan alternativas, y las encuentran en el vasto mundo de la internet, como si eso saciara el deseo carnal.

PALABRA DE HONOR: El diputado morenista Hugo Eric Flores presentó en tribuna un “paquete de reformas” que según él beneficiarán a ministros de culto. Una de ellas es que puedan administrar medios de comunicación.

Pregunto: ¿tendrán recursos tanto económicos, humanos y materiales como para pagar una concesión de radio o tv? Porque si no los hay para qué querrían una televisora o una frecuencia. ¿Será igual la capacidad económica que tiene una iglesia evangélica a la que tiene la católica?