“El éxito depende de la preparación previa, y sin ella seguramente habrá fracaso.”
Confucio
A dos semanas del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026 nuestro país que será coanfitrión junto a Estados Unidos y Canadá, y que por tercera vez en su historia recibe el torneo más importante del fútbol, exhibe una realidad incómoda: a pesar de contar con más de ocho años de conocimiento desde el anuncio oficial el 13 de junio del 2018, al final del sexenio de Enrique Peña Nieto, está muy lejos de tener la infraestructura adecuada y de calidad que un evento de esta magnitud exige y que los habitantes nos merecemos siempre.
El anuncio de junio de 2018 generó euforia, y es que México haría historia como el primer país en organizar tres mundiales; así se prometieron mejoras en movilidad, aeropuertos, estadios, seguridad, servicios e infraestructura, pero ocho años después, la improvisación y la falta de visión a largo plazo son evidentes.
Ejemplos hay múltiples, pero probablemente uno de los más evidentes sea el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y es que a semanas del inicio del torneo, los pasajeros transitan entre obras inconclusas, polvo, taladros, tuberías expuestas, falta de agua y escáneres de reconocimiento para ingreso a salas inservibles, desafortunadamente, remodelaciones de última hora, de las que se presume una inversión millonaria, no lograrán ocultar años de abandono y mala planeación.
¿Cómo recibiremos a cientos de miles de turistas si la principal terminal aérea luce como una obra negra permanente? El problema se agrava con la “prohibición” que tiene el transporte solicitado por aplicaciones para recoger pasajeros dentro del Aeropuerto y los conflictos con los taxistas, que generan caos, sobrecostos y malas experiencias.
Por otro lado, el Metro de la CDMX atraviesa una crisis profunda, incluso sus propios trabajadores han realizado manifestaciones por falta de mantenimiento, refacciones, personal insuficiente y condiciones laborales precarias, lo que ha generado paros escalonados y caos vial. Hoy, lejos de ser un sistema confiable, se ha convertido en un foco de incertidumbre justo cuando más se necesita.
Por supuesto que las vialidades tampoco ayudan, cada vez son más los baches, hundimientos y mala calidad en general que convierten cualquier traslado en una odisea, además las lluvias recientes, que han roto récords históricos en mayo de 2026, han provocado inundaciones recurrentes en decenas de colonias, colapsando avenidas y dejando en evidencia la fragilidad de nuestro drenaje y planeación urbana.
Pero la falta de preparación no solo es material, la inseguridad sigue siendo un problema preocupante, fosas clandestinas continúan apareciendo, los asaltos y robos son cotidianos en muchas zonas, y la percepción de riesgo no ha disminuido. En Jalisco, la captura y posterior muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, en febrero pasado, generó un caos importante con bloqueos y violencia derivada de la sucesión en el CJNG y aunque han pasado algunos meses, las secuelas en una de las sedes clave aún preocupan y la amenazan.
En el terreno político y social, la situación es aún más delicada, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha amenazado con huelga nacional y plantones a partir del 1 de junio, por su parte, agricultores y transportistas mantienen protestas y bloqueos por demandas salariales, precios justos y seguridad en carreteras. A lo anterior habrá que sumar el emplazamiento a huelga del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo quienes alegan falta de personal, jornadas extenuantes y bajos salarios, lo que pone en riesgo directo las operaciones aeronáuticas; y es que las jornadas laborales llegan a alcanzar las 17 horas dí
Duele reconocerlo, pero no estamos preparados al nivel que merecemos ni que el mundo espera, a pesar de que muchos analistas lo han mencionado, el optimismo oficial contrasta con la realidad que viven millones de mexicanos: obras inconclusas, movilidad colapsada, inseguridad latente y protestas que amenazan con empañar la imagen nacional.
Hoy el verdadero partido de México es contra su propia falta de preparación, y tristemente lo estamos iniciando con el marcador en contra.