La semana pasada hubo, podríamos decir, un alud de datos sobre proyectos e inversiones públicas y privadas, seguramente con la finalidad de mandar mensajes de que por fin podrá haber una reactivación económica.
La verdad es que son demasiados datos, sobre todo cuando son cifras totales con muy pocas aclaraciones y, además, se prestan a confusión: primero le dieron vuelo al Plan México y a grandes reuniones con los dueños del dinero privado, después aparecían notas de reuniones de la Presidenta con inversionistas privados para detonar el crecimiento, en una conferencia mañanera, también de la semana pasada, se anunció por parte del secretario de Hacienda y Crédito Público el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030 y, un día después, en la Primera Reunión Nacional de Promoción de Inversiones, el secretario de Economía también dio cuenta de más información sobre el tema.
No creo que haya alguna persona que no celebre la preocupación del gobierno por la falta de inversiones del sector privado y, qué bueno que haya planes y propuestas, pero todas ellas se tienen que aterrizar y es de tal magnitud lo mencionado, que choca con la realidad que estamos viviendo.
El plan, en palabras del secretario Edgar Amador, es que hacia 2030 la meta sea lograr una inversión -que califican de histórica-, pública y mixta, por 5.6 billones de pesos en ocho sectores estratégicos, y tan solo para este año esperan un 2% de crecimiento del PIB, impulsado por estas inversiones.
Al día siguiente, en el Museo de Antropología e Historia y ante más de mil empresarios, el secretario Marcelo Ebrard anunció un portafolio de más de 406 mil millones de dólares en inversión, a través de más de 2 mil 500 proyectos, que generarán 1.6 millones de empleos en el periodo 2026-2030 en las entidades federativas del país.
Se abandona el programa de Asociaciones Público-Privadas porque, según lo reportado, ha sido un gran negocio para los empresarios y se buscará la participación de este sector a través de inversiones mixtas, donde el gobierno sea el mayoritario.
Y por último, se anuncia que se enviará una iniciativa de ley para la creación de un Consejo Técnico de Planeación que encabezará la Presidenta de la República, en el cual participarán casi todas las secretarías de Estado que estén involucradas.
Hay algunos otros datos para al menos atisbar qué tan posible es lo anunciado: en primer lugar, el gobierno dice que con esto vamos a crecer 3%, hasta ahí, antes del anuncio, los especialistas del sector privado decían que, cuando mucho, íbamos a crecer 1.3% y por otro lado, la inversión bruta fija, la que determina el crecimiento económico, arrastra -según la información proporcionada-, una racha de 15 caídas consecutivas en su medición anual.
Y quizás el punto más importante en estos grandes anuncios se refiere a lo que muchos especialistas han comentado, como por ejemplo Enrique Quintana, en su columna del periódico El Financiero: “recuperar la confianza empresarial es la clave”, porque el Indicador Global de Opinión Empresarial en el mes de enero de este año muestra una caída anual de 3.4 puntos.
Si no logra convencer a una gran parte del sector privado, no solo a los grandes que ya están recibiendo contratos, sino a los medianos, va a ser muy difícil que el gobierno tenga los recursos para hacer dichas inversiones, a menos que contrate deuda.
Por último, un tema de planeación muy importante es no sólo tener más de 2 mil 500 proyectos de inversión, sino tenerlos analizados y sobre todo ver si son rentables, porque el sector privado no va a invertir en proyectos que no le rindan beneficio.
Este Consejo Técnico de Planeación, si llega a crearse, va a tener mucho trabajo, si las cosas se van a hacer bien y no como las megaobras del sexenio pasado.