La "Ley antimemes" no prohíbe los memes, hace algo peor

1 de Octubre de 2026

La “Ley antimemes” no prohíbe los memes, hace algo peor

Hugo Gutiérrez Arroyo

Hugo Gutiérrez Arroyo

Quiero platicar contigo. Con quien crea contenido y con quien lo ve. Contigo, que grabas un podcast en tu cuarto con un micrófono que pagaste en abonos. Que editas videos de madrugada, después de tu otro trabajo. Que tienes un medio digital de noticias o entretenimiento dirigido a un público específico.

Y contigo, que escuchas ese podcast camino al trabajo. Que te enteras de lo que pasa en tu colonia en un portal. Que compartes un meme en tus chats grupales y por un momento todos se ríen de lo mismo.

Ustedes juntos hacen algo enorme: una conversación libre en Internet. Y hoy esa conversación está en riesgo.

Seguramente ya escuchaste hablar de la “Ley antimemes”. Así la bautizaron las redes. Y te advierto que la reforma no dice “prohibido hacer memes”, pero lo que hace es peor. Ya fue aprobada por la mayoría de MORENA en comisiones. Su votación en el Pleno de la Cámara se pospuso para la próxima semana. Eso nos da una oportunidad.

¿Qué propone? Que las plataformas, como YouTube, Spotify, TikTok o el servidor de una página respondan por lo que sube la gente. Si “contribuyen” o “inducen” a que alguien use material protegido, pueden recibir multas de hasta casi 4 millones 700 mil pesos.

Ponte en los zapatos de esa plataforma. Le llega una queja sobre un video. No sabe si es justa. No sabe si es parodia, crítica o un uso legítimo. Pero sí sabe cuánto le cuesta equivocarse. ¿Qué va a hacer? Borrar. Borrar primero y preguntar después. Sin un árbitro, moderador o juez que revise el caso.

Imagina esto. Tu podcast favorito publica un episodio criticando una decisión del gobierno. De fondo suenan diez segundos de una canción. Alguien manda una queja y el episodio desaparece. Piden regresarlo y pasan semanas. Cuando por fin vuelve, la conversación ya terminó.

Borrar toma un momento. Defenderse puede tomar semanas. Y si llegan varias quejas, aunque sean falsas, pueden cerrar la cuenta. La reforma habla de cortar el servicio a los “reincidentes”, pero no dice quién decide quién lo es ni cuántas quejas bastan. Años de trabajo y de formar comunidad se pueden ir en un clic.

Y eso no solo le pasa a quien crea. También te pasa a ti, que lo ves o lo escuchas. Un día abres la app y tu canal favorito ya no está. La noticia que buscabas ya no aparece. El meme que ibas a compartir ya fue borrado. Nadie te avisó y te quitaron una voz que habías elegido escuchar.

El dictamen les da seis meses a las plataformas para prepararse. ¿Y a quien crea? ¿Cuántos días le dan para defenderse? La ley no lo señala.

La organización Artículo 19 ya advirtió que esto abre la puerta a la censura. Y es falso que el T-MEC nos obligue a esto. Canadá, nuestro socio del mismo tratado comercial, eligió otro camino: no se borra nada de inmediato y se escucha a ambas partes. Hay un debido proceso.

¿Quién gana? Las grandes plataformas, con ejércitos de abogados. ¿Quién pierde? El canal independiente, el portal local, la creadora que empieza. Y tú, que te quedas con menos opciones. Proteger a quien crea es justo. Pero esta reforma ni siquiera toma en cuenta directamente al creador afectado.

Tenemos una semana. Comparte y pregúntale a tu diputada o diputado cómo van a votar. En la bancada del PRI votaremos en contra. En tribuna pediré desechar este dictamen y abrir las puertas del Congreso a un parlamento abierto. Para escuchar a quien crea y a quien consume. Para hacer una ley que cuide a quien crea contenido sin callar a nadie. Tenemos que defender la libertad de expresión.

No estás sola. No estás solo. Aquí cada persona cuenta. Y cada voz, también.