La Iglesia Presbiteriana de Estados Unidos (PCUSA, por sus siglas en inglés) votó a favor de que todas las personas que deseen realizarse una cirugía de reasignación de sexo (para cambiar de hombre a mujer o viceversa) cuenten con atención médica necesaria, sin importar su edad, lo que fue duramente criticado por otras denominaciones, incluso a nivel internacional.
Las iglesias presbiterianas en Estados Unidos son numerosas (unos 4 millones de integrantes) y es una de las denominaciones evangélicas más grandes de ese país, por lo que su influencia política es amplia y de gran reputación pues se habían mantenido al margen de asuntos como las bodas igualitarias, el aborto y los derechos de la comunidad LGBT.
Durante su asamblea número 227 celebrada en Wisconsin, los presbiterianos dieron a conocer que hay más de millón y medio de personas transgénero de 13 años o más en la Unión Americana. Argumenta la reverenda Olivia Lane que casi el 40% de los jóvenes trans -entre 13 y 17 años-, viven en los 24 estados que han aprobado restricciones al cambio de sexo. “Estas cifras no incluyen a miles de jóvenes preadolescentes que podrían beneficiarse de bloqueadores hormonales para evitar una pubertad equivocada”, explicó la ministra.
Es decir, los de PCUSA han adecuado sus normas religiosas a los tiempos actuales sin perder de vista principios bíblicos, sino adaptando su credo a las necesidades actuales de jóvenes y niños que utilizan la inteligencia artificial, las nuevas tecnologías y los adelantos científicos para tener una vida espiritual acorde a la realidad, según indicaron los líderes, que seguramente influirán en las decisiones de sus pares en otras latitudes.
Y aunque en México esta propuesta no será bien recibida -por el desconocimiento de los ministros de culto sobre el particular y su proclividad a la homofobia-, sería bueno que el sector gubernamental y la Comisión Nacional de Derechos Humanos sugiriera abordar estos temas desde el ámbito institucional, educativo, cultural, familiar, social y para que salga del exclusivo mundo religioso en el que viven.
No es que los presbiterianos de EU estén a favor de que la gente cambie de sexo, sino están en contra del mal que se les causa a las personas que desean hacerlo al negarles el derecho a la salud sexual, mental, social y cultural. Se han dado cuenta de que la discriminación por cuestiones de identidad de género acarrea más males que beneficios. Hay pastores que excomulgan (niegan servicios religiosos o sacramentos a quienes asisten a los templos) pensando que la homosexualidad es contagiosa.
PALABRA DE HONOR: El gobierno del estado de Tabasco debió regresar las cámaras de videovigilancia que arrancaron durante un operativo a las afueras de un templo evangélico en Villahermosa el pasado mes de junio, pues los uniformados habían jalado parejo para retirar aquellos aparatos que eran utilizados por bandas de la delincuencia para cometer fechorías y se llevaron de pilón las de una congregación presbiteriana que incluso ha servido para mejorar la seguridad de los vecinos.