Cuando un “no” les cierra el mundo

18 de Agosto de 2026

Cuando un “no” les cierra el mundo

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Rosalinda De León Zamora.

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Foto: EjeCentral

Angelina quiere renovar el pasaporte de sus hijos, pero Brando se niega a dar su autorización. En otro caso, es Mario quien lo solicita y Josefina quien se opone. Algunas veces existen razones que les hacen tener miedo. En otras, la negativa es solamente una forma de continuar el conflicto después de la separación.

Este problema llegó a los tribunales familiares. En una tesis publicada en el Semanario Judicial de la Federación, un Tribunal Colegiado señaló que no debe negarse la expedición del pasaporte a niñas, niños y adolescentes, salvo que existan elementos suficientes para pensar:

  1. que pueden ser llevados a otra parte del país o al extranjero sin autorización,
  2. que alguno de los padres actúe de mala fe durante el juicio o,
  3. que exista violencia de cualquier tipo.

El criterio es: el pasaporte además de ser un documento para viajar, también acredita la identidad y la nacionalidad mexicana en el extranjero. El pasaporte se relaciona con dos derechos importantes: el derecho a la identidad y el derecho al libre tránsito.

La regla general debe ser expedir el pasaporte, negarlo debe ser la excepción.

Hay casos en los que el riesgo es real, puede ser: la amenaza de un padre de llevarse a sus hijas o hijos y no regresar. También pueden existir intentos anteriores de ocultarlos, cambios repentinos de domicilio, incumplimiento de órdenes judiciales, engaños durante el juicio o actos de violencia.

Cuando se presentan situaciones como éstas, la autoridad debe actuar con cuidado y tomar las medidas necesarias para proteger a niñas, niños y adolescentes.

Una separación difícil, la falta de comunicación o el enojo contra la expareja no son suficientes para impedir la entrega del pasaporte. Tampoco basta con afirmar: “Tengo miedo de que se los lleve”. Esa preocupación debe estar acompañada de hechos que permitan considerar un riesgo como verdadero.

Una de las partes más importantes del criterio es: cada familia y cada situación deben estudiarse de forma individual. No todos los conflictos son iguales. Habrá casos en los que negar el documento sea necesario, pero también habrá otros en los que la negativa perjudique a las hijas y los hijos.

Es frecuente mencionar el “interés superior de la niñez” para justificar cualquier decisión. Sin embargo, decir que algo se hace “por el bien de los niños” no es suficiente. La autoridad tiene que explicar cuál es el peligro, qué pruebas existen y por qué negar el pasaporte es una medida necesaria.

Proteger no significa prohibir todo. Proteger significa, entre otras cosas, reconocer los riesgos verdaderos y tomar una decisión adecuada para cada caso.

Es importante aclarar, que tener pasaporte no significa contar con autorización para realizar cualquier viaje. Si una madre o un padre quiere salir del país con sus hijas o hijos, deberá cumplir con los requisitos y permisos correspondientes. El pasaporte acredita su identidad y nacionalidad, pero no elimina las obligaciones de quienes ejercen la responsabilidad parental.

El Tribunal también señaló que la madre o el padre que tenga la guarda y custodia debe conocer las consecuencias de llevarse a sus hijos sin autorización. Una conducta de esa gravedad puede ocasionar la pérdida de la guarda y custodia e incluso de la patria potestad.

La consecuencia debe recaer sobre quien actúe de mala fe, no “por default y de rebote” sobre las niñas, los niños y los adolescentes.

Aunque se trata de una tesis aislada y no de jurisprudencia obligatoria, contiene una orientación importante: los derechos de la infancia no deben limitarse por simples sospechas, ni quedar atrapados en los problemas de los adultos.

En los asuntos familiares, un pasaporte puede parecer sólo una pequeña libreta. Sin embargo, detrás de ese documento están la identidad, la nacionalidad y la posibilidad de conocer otros lugares, visitar a la familia, estudiar o participar en actividades fuera del país.

Los padres (y madres) tienen derecho a expresar sus temores y solicitar protección cuando exista un peligro, lo que no deben hacer es utilizar el pasaporte para castigar, controlar o presionar a la otra persona.

Cuando una pareja se separa (o nunca vivió junta), sus responsabilidades como madre y padre continúan, sus diferencias deben resolverse sin cerrarles puertas a sus hijas e hijos. Ningún pleito entre adultos debe cerrarles el mundo a las niñas, los niños y los adolescentes.