Día Mundial sin Tabaco: los impuestos al tabaco son progresivos

22 de Mayo de 2026

Día Mundial sin Tabaco: los impuestos al tabaco son progresivos

columna fiscal

Este 31 de mayo de 2026, el Día Mundial sin Tabaco nos convoca con un lema urgente e inequívoco dictado por la Organización Mundial de la Salud (OMS): Desenmascarar el atractivo: contrarrestar la adicción a la nicotina y al tabaco”. El enfoque de la campaña de este año da en el blanco al centrarse en combatir la desinformación y exponer las agresivas estrategias comerciales de la industria destinadas a enganchar a las nuevas generaciones mediante productos emergentes. En este marco conmemorativo, México llega con avances legislativos que debemos celebrar y defender con firmeza: en 2026 no solo se consolida un incremento real al impuesto aplicado al tabaco labrado, sino que se dio un paso más allá al gravar de manera específica las bolsas de nicotina, cerrando el paso a un vacío regulatorio que vulnera, principalmente, a las y los jóvenes.

El argumento clásico de la industria y de ciertos sectores fiscalistas sostiene que elevar el impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) al tabaco castiga de manera desproporcionada a las clases bajas, bajo el supuesto de que las personas que fuman de menores ingresos se limitan a pagar más por su adicción. No obstante, la robusta evidencia científica generada por el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) demuestra exactamente lo contrario: Los impuestos al tabaco no son regresivos; por el contrario, actúan como un potente mecanismo de justicia social.

Debido a que la elasticidad precio de la demanda varía según el nivel socioeconómico, son los hogares de menores ingresos los que modifican en mayor medida su consumo ante un incremento en los precios. Al encarecerse el producto, la base de la pirámide reduce la prevalencia del tabaquismo de forma mucho más acelerada que los estratos ricos.

La investigación del CIEP pone sobre la mesa una realidad contundente: el verdadero factor empobrecedor es el consumo de tabaco y nicotina, no el impuesto. Cuando el tabaquismo se instala en un hogar de escasos recursos, el gasto directo en el producto y la posterior atención médica de enfermedades atribuibles (como infartos, EPOC o cáncer de pulmón) devoran el presupuesto familiar. Este “gasto de bolsillo” en salud, sumado a los años de vida laboral perdidos, es lo que empuja activamente a miles de familias mexicanas hacia la pobreza.

Por ello, el incremento al IEPS aprobado para 2026 es una medida progresiva. Al evaluar los escenarios de costo-beneficio extendido tras el cambio en los patrones de consumo y la consecuente reducción de gastos médicos, los datos demuestran que la ganancia neta en el ingreso disponible para los hogares más pobres es hasta cuatro veces mayor que para los hogares ricos. Al desincentivar el consumo se previene la ruina médica familiar de los más vulnerables. Para revisar estos resultados, el CIEP cuenta con investigaciones y un simulador de impuestos al tabaco que pueden consultar en www.iepsaltabaco.ciep.mx.

Al sumarnos el próximo 31 de mayo al llamado global de un día sin tabaco, debemos entender que, defender el impuesto al tabaco y las nuevas formas de venta de nicotina, es una de las palancas más eficaces para proteger la salud, evitar que la adicción hunda a las personas en la pobreza y garantizar un entorno libre de humo para las futuras generaciones.