Rededicate 250: Orar a Dios para pedir prosperidad

22 de Mayo de 2026

Rededicate 250: Orar a Dios para pedir prosperidad

simon vargas

“A quien tiene fe, no le hace falta explicación. A quien no tiene fe, ninguna explicación es posible.”

Santo Tomás de Aquino

En un mundo cada vez más secularizado, donde muchos gobiernos parecen haber relegado a Dios, resulta interesante y quizá hasta necesario ver a líderes políticos que no temen mostrar abiertamente su fe; y es que ésta no debería ser motivo de vergüenza, al contrario, debería inspirarnos, porque todos, creyentes o no, nos beneficiamos de líderes que anteponen la moral trascendente al pragmatismo cínico.

Sin embargo, la fe también puede ser utilizada tristemente para enzarzar motivos políticos que nada tienen que ver con su esencia. A lo largo de la historia, la religión ha servido como estandarte para justificar violencias y divisiones, y es que no podemos olvidar que han existido cruzadas, guerras santas y atentados terroristas en nombre de Dios.

No se trata de culpar a la fe misma, sino de reconocer cómo los seres humanos la instrumentalizamos para fines terrenales, políticos o de poder. Cuando la religión se fusiona sin matices con una agenda nacionalista o partidista, corre el riesgo de convertirse en un arma en lugar de en un motivo de unión.

Tal ha sido el caso del “Rededicate 250”, celebrado el 17 de mayo de 2026 en el National Mall de Washington D.C. este evento, encabezado por el presidente de la Cámara Baja, Mike Johnson, junto a decenas de pastores conservadores fue presentado como un “día de oración” para volver a reivindicar a Estados Unidos a sus orígenes “bajo Dios” con motivo del 250 aniversario de la Declaración de Independencia.

Miles asistieron a una jornada de casi nueve horas de alabanzas, el presidente Donald Trump, no asistió, pero envió un mensaje en video donde leyó pasajes de 2 Crónicas, invocando la promesa divina de sanar la tierra si el pueblo se humilla, ora y se aparta de sus malos caminos.

Por su parte Los secretarios Pete Hegseth y Marco Rubio, así como el vicepresidente JD Vance, participaron también mediante mensajes grabados; es así que mientras otros gobiernos se alejan de Dios, Trump y su equipo se encomiendan públicamente a Él; y aunque esto, en sí, es positivo, ya que los líderes no deberían temer mostrar su fe; también se corre el riesgo de que se relacione la religión, nuevamente, con actos que lleven a la polarización social.

Rubio, en su intervención, mencionó: “Desde el principio, hemos llevado la creencia de que nuestro país representa algo nuevo en el mundo. Pero el alma de nuestra nación siempre ha estado arraigada en una fe antigua”, incluso habló de cómo el mandato cristiano de “predicar el evangelio a todas las naciones” impulsó el espíritu explorador y excepcional de América, rompiendo con ciclos estancados de otras civilizaciones. Vance, por su parte, recordó que Estados Unidos es “una nación de oración”, donde en el sufrimiento y en el triunfo, millones se vuelven a Dios.

Y aunque el evento ha sido respaldado por el Gobierno Estadounidense no se puede perder de vista que la Constitución americana no establece una religión oficial; consagra la libertad religiosa precisamente para evitar que una fe domine por decreto. Ante un mundo de divisiones por supuesto que es necesario volver a las enseñanzas de Jesús de Nazaret, quien abogó por el amor al prójimo y la piedad o de San Francisco de Asís quien abrazó la pobreza y la humidad; es así que este tipo de eventos deben ir acompañados de un llamado claro a la inclusión, el diálogo interreligioso y el rechazo explícito a cualquier forma de violencia.

Apoyar la fe es esencial, encomendarnos a Dios como nación promueve la ética y da esperanza en tiempos turbulentos; claro que Trump y su administración hacen bien en no avergonzarse de orar públicamente, pero el verdadero compromiso consiste en vivir los valores del Evangelio.

Al final, claro que la fe es importante, hoy es necesario que los líderes de todas las naciones aboguen por la unidad y el amor al prójimo, que se alejen de la división y que justamente en eso resida la diferencia entre aquella religión usada para invocar la violencia, los ataques o las agresiones y la que une, la que cambia y transforma los corazones y la vida pública y personal.

Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia, y política.