El curioso caso de los ancestros que nadie consultó

23 de Febrero de 2026

El curioso caso de los ancestros que nadie consultó

Alejandro Estivill_WEB.jpg.jpeg

Quizá Netflix tiene ya una próxima historia; jugosa para la reflexión. Supe de ella por una amena plática con funcionarios de Oxfam durante la más reciente Cumbre Africana. Me pareció que ameritaba el brindis.

A finales de 2021 y ante un proyecto de exploración petrolífera en sus mares, los amaMpondo y amaXhosa, pueblos originarios sudafricanos, iniciaron resistencia comunitaria. Más allá de argumentar los daños ambientales por la extracción de petróleo que pretendía Shell en alta mar, expresaron que sus ancestros no fueron tomados en cuenta… y sí, sus ancestros viven en el mar.

Shell había recibido los permisos de los ministerios para iniciar trabajos, pero diversos recursos legales en su contra, propios de una lógica diferente, proliferaron. La transnacional fue llevada a corte junto con las autoridades del país. Ahí enfrentarían a líderes tradicionales que querían se tomara en cuenta la voz de padres y abuelos, y abuelos de sus abuelos, que han pasado a otra vida, pero que aún hablan en su espíritu.

En 2022 se logró una medida cautelar que impedía un estudio sísmico. Posteriormente llegó la anulación de la concesión por omisión respecto de los derechos de las comunidades afectadas. Las cosas subieron a la Suprema Corte y vino una sentencia histórica, aunque cautelosa en principio. Dictaba esperar una nueva solicitud de renovación, presentada por Shell, que supuestamente sería receptiva de la opinión de los lugareños y, por ende, de sus ancestros. Finalmente quedó demostrado que Shell, y el gobierno, no fueron capaces de tales consultas. El fallo final impidió la explotación.

El caso, conocido como “Wild Coast vs. Ministerio de Recursos Minerales y Energía”, cuestionó el enfoque de desarrollo neoliberal, centrado en el éxito económico y ajeno a los derechos de participación, protegidos por la Constitución. Desde el punto de vista de los tribunales, las prácticas y sistemas de conocimiento indígena eran relevantes; colocaban en esa canasta el derecho de comunidades vivas, afectadas. Desde la visión de los propios ganadores se respondía a la opinión de sus ancestros. La coincidencia, curiosa en suma, era posible manteniendo un lenguaje cuidadoso porque ¿quién puede cuestionar la forma única de consulta a esos ancestros?

Las prácticas indígenas veneran a los ancestros como intermediarios con el creador Qamata. Son básicas para mantener comunidad, salud y conexión espiritual. Sus sacrificios rituales (isiko) unen a vivos y difuntos, y marcan gratitud, protección y guía en la actividad diaria.
El caso representó una evolución en la forma en que los tribunales sudafricanos abordarían los litigios sobre protección ambiental, incorporando derechos y conocimiento indígena. No solo considerarían el impacto ambiental, el costo-beneficio, sino que habrían de observar indefectiblemente derechos comunitarios, creencias y conocimiento tradicional.

Respecto del caso, la socióloga sudafricana Charlize Tomaselli destacó dos preceptos valiosos de orden teórico: primero se refirió Sherry Arnstein y su genuina “Escalera de Participación Ciudadana”, establecida desde 1969. Son ocho peldaños para determinar una consulta como significativa o meramente simbólica ¿Cuando se consulta una población, se hace a nivel de una manipulación, de terapia o con fines informativos? ¿Se consulta, pero no se implementa lo escuchado? ¿Se concilia o realmente se llega a la colaboración, la delegación de poder y eventualmente al control ciudadano?

El segundo momento se refiere a Jürgen Habermas y sus dos tipos fundamentalmente diferentes de razonamiento moderno: la “racionalidad instrumental” donde se buscan objetivos estratégicos de nuestras acciones o la “racionalidad comunicativa” (más cercana a ese diálogo intangible de los pueblos con sus ancestros) que se centra en crear lazos, amistad y disfrute en la valoración de la existencia respetuosa del otro.

Habermas consideraba que la racionalidad instrumental, como podría ser sacar petróleo, se vuelve problemática cuando se extiende más allá de su ámbito —del control de la naturaleza y los sistemas técnicos—, y avanza sobre las interacciones sociales, la cultura y eso que podemos catalogar como mera “racionalidad comunicativa”. Estirando un poco la liga, el caso de la Wild Coast toca diálogos que nos cuesta valorar: aquel entre los amaMpondo y sus ancestros; el de los abogados de las comunidades y los tribunales; el de un gobierno con sus gobernados. Es tiempo de pensar más en diálogo antes de simplemente avanzar la voluntad pragmática e interesada.

Alejandro Estivill
Alejandro Estivill