Cal y Arena nos entrega un libro que se termina de un solo tirón. La lectura me sirvió para aligerar un vuelo que, con origen en la Ciudad de México, llegó cinco horas después a Monterrey. La prosa es ágil, docta y llena de añoranzas. El final es tan inesperado como maravilloso. El libro de Jaime Rivera Velázquez, maestro de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y exconsejero del INE, aparece en un momento difícil para México.
Nuestra joven democracia se encuentra en peligro y todo indica que el peligro es mayúsculo. Los que se decían entusiastas promotores de las libertades y los comicios electorales limpios y justos resultaron todo lo contrario. Salieron de sus más recónditos orígenes las perversiones autoritarias de sus días de rebeldía chabacana. Con ese ánimo y el de nunca irse del poder, desmantelaron el Poder Judicial, se apoderaron a la mala del Legislativo y debilitaron a los órganos electorales.
En mi paso como consejero del PRI en el INE traté poco a Jaime Rivera; sabía de su honradez y me percaté de su seriedad y capacidad intelectual. Además, tenía algunas referencias de su pasado profesional y académico y, claro, de sus antecedentes partidistas e ideológicos. Al lector le resultará evidente el contexto en el cual se formó; la lista de sus lecturas de juventud lo deja en claro: Moro, Marx, Luxemburgo, Pannekoek, Korsch, Adler, Bakunin, Makhno, Goldman y Mao, el último en la misma edición del libro con tapas de plástico rojo que conservo en mi escritorio.
Jaime es de trato afable y respetuoso. Su conducta es bastante distinta a la que ahora vemos en algunos de los consejeros del INE. Estoy convencido de que, por desgracia, pasaron los mejores días de la llamada Herradura de la Democracia y que hoy se desvanece su legitimidad en medio de escándalos de corrupción y un ambiente parecido al de la Arena Coliseo en función de lucha campal.
En una de mis más recientes incursiones a una librería ubicada en la otrora emblemática Zona Rosa, encontré en uno de los exhibidores El final de una utopía (1971-1989). Memorias de militancia y desencanto. Lo tomé por ese motor que conocemos como morbo y las ganas de resolver algunas dudas de carácter histórico. Encontré mucho más de lo que esperaba.
El relato comienza en los días del Jueves de Corpus y nos lleva a tocar los momentos de esa sacudida que significó la elección de 1988. El autor, desde su vida, nos va contando la del país y, en ella, la de la izquierda de esos años. En las páginas nos muestra la construcción de su personalidad y los avatares de la movilidad social en el México de la segunda mitad del siglo XX. El génesis de un movimiento que, con desviaciones, traiciones e injertos, llegó al poder en 2018. Por desgracia, al final triunfó la fracción equivocada de ellos.
Gracias al texto, el lector conocerá la formación de un intelectual de izquierda, las intrincadas prácticas partidistas en esa oposición, las luchas obreras de los setenta y ochenta, la brutalidad del estalinismo, las limitaciones del maoísmo, los estertores de la Unión Soviética y la Europa del Este y la lealtad al futuro de los viejos dirigentes del Partido Comunista Mexicano. También conocerá de la insurgencia cardenista, las primeras encuestas y los triunfos iniciales de la izquierda.
Por los renglones de la magnífica edición aparecen Martínez Verdugo, Campa, Roger Bartra, Jorge Alcocer, Rolando Cordera, Amalia García y otros opositores de izquierda que incidieron en la forja de la primavera democrática que vivió México y que, por culpa de Morena, ha terminado de una manera grotesca y lastimosa.
Al aterrizar en Monterrey, apareció en mi celular, casi con la carga por agotarse, la noticia de nuevos videos que apuntan a prácticas ilegales de la consejera presidenta. La concentración de poder y la falta de contrapesos nunca son buenas. La debilidad de las personas y la fragilidad de las decisiones individuales terminan, en la mayoría de las veces, por arruinar las cosas buenas.
El final de una utopía, escrita por el sólido Jaime Rivera, sale a circulación cuando la debilidad de Taddei nos anticipa el fin de esa utopía democrática que se materializó en eso que conocemos como INE.
P. S. 1. Otro éxito del texto es el relato sobre Concha Michel y Carolina Escudero.
2. La renuncia de Taddei no repara la desconfianza generada sobre el órgano garante de las elecciones.