Fin de una Era

20 de Agosto de 2026

Fin de una Era

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Emilio Antonio Calderón

El anuncio de Ediciones Era sobre la suspensión definitiva de sus operaciones tras 66 años es un momento coyuntural y doloroso para la literatura de nuestro país. La firma independiente reconoció que el mercado del libro cambió de forma irreversible a tal grado que tuvieron que enfrentarse a un desplome del 75% en sus ventas respecto a los niveles previos a la pandemia y la contracción de la red de librerías, lo que volvió insostenible su modelo de negocio.

Con la partida de Era se apaga el sello emblemático fundado en 1960 que sirvió como semillero del pensamiento crítico y nos regaló las primeras ediciones de Gabriel García Márquez, José Emilio Pacheco, Elena Poniatowska y Carlos Monsiváis, por mencionar algunos.

La fórmula del lucro

Para sobrevivir a la transformación de los hábitos de consumo, los gigantes de la industria eligieron una ruta opuesta. Grandes conglomerados como Editorial Planeta o Penguin Random House optaron por adaptarse mediante la producción masiva de contenidos lucrativos, con lo que sacrificaron el rigor literario y el control de calidad en favor del algoritmo.

Ahí están los ejemplos: Planeta publicó libros de influencers de la talla Dross o Paco de Miguel; o Penguin Random House, que lanzó una obra de la periodista Yuriria Sierra compuesta por supuestas conversaciones generadas con ChatGPT. En estos espacios, la valía de un manuscrito o la relevancia de una voz joven se sustituyeron por las métricas de seguidores y la rentabilidad inmediata.

La paradoja del lector

Sin embargo, el fenómeno va más allá de criticar el acto de las grandes editoriales, que incluso puede entenderse como un método de supervivencia; más bien, exige un ejercicio de autocrítica como lectores. No se puede condenar a los grandes sellos por perseguir un modelo de negocios mercantilista cuando son las propias audiencias las que alimentan esas ventas masivas.

La industria responde al consumo real. Mientras los catálogos respaldados por la fama de internet abarrotan los mostradores y garantizan ingresos, las editoriales que decidieron mantenerse fieles a la excelencia artística y a la formación de catálogo, como Era, terminaron abandonadas por el público.

El cierre de Era demuestra que la literatura de fondo se quedó sin espacio en las cajas registradoras. Y así, el legado de una empresa que por seis décadas fue punta de lanza de autores imprescindibles de nuestra historia, llega a su fin.

Evolución en la ciberseguridad

Hablando de la necesidad de las empresas de adaptarse a los cambios en el mercado y los intereses de sus consumidores, hace unos días Silent4Business celebró su décimo aniversario en un camino que, por igual, ha estado marcado por el crecimiento y por retos complejos que sortear. Al respecto, su fundadora y CEO, Layla Delgadillo, recordó cómo, en momentos críticos, derivados de la pandemia de covid-19, los liderazgos de la empresa tomaron la decisión de limitar sus salarios para evitar el despido de colaboradores. Hoy, en retrospectiva, ve esa decisión como el mayor de sus aciertos, no sólo porque la empresa logró recuperarse y superar esos obstáculos, sino porque, con ello, ganaron la lealtad del equipo.

De cara al futuro, Delgadillo presentó la nueva etapa de la compañía especializada en ciberseguridad, marcada por la renovación de su identidad institucional y la integración estratégica de la Inteligencia Artificial en sus servicios.

Entre otras cosas, Silent4Business respaldó su estrategia con la certificación ISO 42001 en gestión de Inteligencia Artificial sin que la automatización desplace al equipo de trabajo, pues se priorizará el componente humano como eje central de la organización para fortalecer la seguridad de sus clientes.