El segundo informe de gobierno de Claudia Sheinbaum llega en un momento en el que ya no basta con hablar de continuidad. Tampoco alcanza con presentar una lista de resultados y pedir que las cifras hablen por sí solas.
Después de casi dos años en Palacio Nacional, Sheinbaum tiene algo que al inicio de su administración todavía estaba en construcción: un gobierno propio y, por lo tanto, responsabilidades propias.
Por eso, el segundo informe debería ser mucho más que una colección de cifras, programas y anuncios. Tendría que responder la pregunta más importante: ¿qué ha hecho Claudia Sheinbaum con el poder que recibió y qué resultados puede demostrar?
La respuesta no puede ser blanco o negro. Ni todo es un éxito porque lo diga el gobierno, ni todo es un fracaso porque lo diga la oposición. Rendición de cuentas significa justamente eso: poner los resultados sobre la mesa, contrastarlos y preguntar qué falta.
Sobre la seguridad, el gobierno reporta una reducción de 48% en el promedio diario de homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y junio de 2026. Es un dato importante y sería irresponsable ignorarlo. Pero también sería irresponsable convertirlo automáticamente en una conclusión definitiva sobre la seguridad del país.
Pero más allá de reconocer una mejoría o no, cómo sabemos, ¿qué explica esa mejoría, cuánto es sostenible y cómo se está midiendo? Un gobierno que pide confianza en sus resultados también debe aceptar escrutinio sobre la calidad de sus datos.
Y ahí está el punto central de este segundo informe: la vara tiene que subir.
Porque no solo se trata de resistir a Trump, mantener popularidad o presumir una disminución en los homicidios. La ciudadanía exige crecimiento, empleo de calidad, instituciones sólidas, contrapesos y capacidad para corregir cuando una política no funciona.
Y justamente esa capacidad de corregir es también parte de la rendición de cuentas. Un ejemplo reciente está en los nuevos Lineamientos para la Protección de los Derechos de las Audiencias; la CRT los puso a consulta pública del 27 de julio al 21 de agosto, a partir de la nueva Ley en materia de Telecomunicaciones y Radiodifusión. El objetivo declarado es hacer efectivos derechos como recibir información veraz y oportuna, distinguir entre información y opinión y contar con mecanismos de réplica y defensoría de audiencias.
El problema surgió porque algunas disposiciones fueron cuestionadas por los posibles riesgos para la libertad de expresión y la autocensura. Por lo que la propia presidenta abrió la puerta a revisar los lineamientos y la CRT confirmó que habrá ajustes después de la consulta pública.
Y este es un asunto importante, pues no hablamos de simple ocurrencia contra los medios; los lineamientos derivan de la nueva legislación en telecomunicaciones y buscan establecer cómo se ejercen los derechos de las audiencias. Precisamente por eso importa el debate sobre proteger a las audiencias es legítimo; otorgar al Estado herramientas que puedan terminar condicionando la libertad de expresión no lo sería. La rendición de cuentas exige revisar dónde está esa frontera antes de convertir una buena intención en un problema institucional.
En economía ocurre algo similar; hay señales de recuperación, pero también pendientes estructurales que no desaparecen detrás de una cifra positiva. El informe tendrá que explicar no solo cuánto creció la economía, sino qué está creciendo, para quién y con qué perspectiva de largo plazo.
Ese es el sentido de rendir cuentas, no negar los avances, pero tampoco confundir un indicador favorable con un problema resuelto.
De ahí debe partir el siguiente Informe, no de la necesidad de demostrar que todo va bien, sino de la obligación de explicar qué funciona, qué falta y qué responsabilidad corresponde a este gobierno.
Porque después de casi dos años, la herencia sigue siendo parte de la historia, pero ya no puede ser toda la explicación.
La Presidenta tiene la oportunidad de demostrar que su gobierno tiene sello propio, capacidad técnica para tomar decisiones, responsabilidad para asumir sus consecuencias y, sobre todo, transparencia para explicar a la ciudadanía el trabajo que está desempeñando.