¿Qué pasaría si la respuesta a la crisis hídrica de la Ciudad de México no estuviera en buscar más agua, sino en recuperar la que ya tenemos?
La Ciudad de México enfrenta una paradoja hídrica. Mientras persisten desafíos de abastecimiento, se han registraron más de 1,600 millones de metros cúbicos de lluvia, volumen equivalente a dos veces la capacidad de almacenamiento de las presas que integran el Sistema Lerma Cutzamala, de acuerdo con datos de la Secretaría de Gestión Integral del Agua. Este hecho demuestra la importancia de fortalecer las estrategias de captación pluvial, infiltración al subsuelo y recuperación de los ecosistemas hídricos urbanos.
En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, tuvimos el honor de celebrar el Foro Internacional del Medio Ambiente 2026: “Rescate de los Ríos Urbanos y Futuro Ambiental de la Ciudad de México”, un espacio que superó nuestras expectativas y que confirmó algo fundamental: la recuperación ambiental de nuestra ciudad ya no puede esperar. El éxito de este encuentro no se mide únicamente por la asistencia o por la calidad de su organización, sino por la extraordinaria convergencia de conocimientos, experiencias y voluntades que logramos reunir en torno a una causa común: devolverles vida a nuestros ríos urbanos y construir una ciudad más resiliente, sustentable y humana. Durante décadas, los ríos de la Ciudad de México fueron invisibilizados, entubados o convertidos en receptores de contaminación. Sin embargo, hoy sabemos que su rescate representa una de las grandes oportunidades para enfrentar los desafíos ambientales, hídricos y urbanos del siglo XXI. Recuperar nuestros cuerpos de agua significa también recuperar espacios públicos, biodiversidad, calidad de vida y cohesión social. Este foro contó con la participación de destacados especialistas nacionales e internacionales, cuyas aportaciones enriquecieron profundamente el diálogo. Destacó la conferencia magistral de la Dra. Blanca Jiménez Cisneros, Embajadora de México en Francia y una de las voces más reconocidas a nivel mundial en materia hídrica, quien compartió valiosas reflexiones sobre gobernanza del agua, cooperación internacional y políticas públicas frente a la crisis climática. Asimismo, reconozco la participación de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México, del Instituto de Ingeniería, del Instituto de Geografía, de organismos profesionales, académicos y gubernamentales que aportaron evidencia científica, propuestas innovadoras y experiencias exitosas para la recuperación de los ríos urbanos. Las intervenciones de especialistas como Adrián Pedrozo Acuña, Manuel Perló Cohen, Alma Chávez Mejía, José Agustín Breña Naranjo, Felipe Arreguín Cortés, Rafael Carmona Paredes, Alfonso Iracheta, Mario Schjetnan y Daniel Kozak, entre muchos otros, demostraron que contamos con el talento, la experiencia y la capacidad técnica para transformar nuestra relación con el agua y con el territorio. También fue invaluable la participación de ONU-Hábitat con Fernanda Lonardoni Jefa del Programa de ONU-Hábitat para Mesoamérica y Cuba, del Colegio de arquitectos con su Presidente Rodolfo Díaz Covarrubias, del Colegio de Ingenieros Civiles y del Colegio de Urbanistas, así como de representantes de la academia, quienes coincidieron en la necesidad de impulsar soluciones basadas en la naturaleza, infraestructura verde, planeación urbana sostenible y mecanismos innovadores de financiamiento ambiental. Los desafíos que enfrentamos son enormes. El cambio climático, las inundaciones, la escasez de agua y el deterioro ambiental exigen respuestas integrales y coordinadas. Pero el foro nos dejó una certeza: cuando la ciencia, las instituciones, la ciudadanía y los gobiernos trabajan juntos, es posible construir soluciones duraderas. Desde el Congreso de la Ciudad de México seguiremos impulsando iniciativas y espacios de diálogo que fortalezcan la agenda ambiental. El rescate de nuestros ríos urbanos no es solamente una tarea técnica; es una responsabilidad ética con las generaciones presentes y futuras.
Agradezco profundamente a cada institución participante, a cada ponente y a cada asistente que contribuyó al éxito de este foro. Hoy más que nunca debemos entender que proteger el medio ambiente no es una opción, sino una condición indispensable para el bienestar, la prosperidad y la supervivencia de nuestras ciudades.
Si somos capaces de captar, infiltrar, almacenar y reutilizar de manera inteligente el agua que cada año cae sobre nuestra ciudad, podríamos reducir significativamente la dependencia de fuentes externas de abastecimiento e incluso prescindir, en gran medida, de la explotación de los bosques de agua de Michoacán y del Estado de México. Esa es la verdadera ruta hacia la seguridad hídrica: recuperar nuestros ríos, proteger nuestros ecosistemas y aprender a aprovechar responsablemente el agua que la naturaleza ya nos entrega.