La generación del rezago

13 de Mayo de 2026

La generación del rezago

Brenda Peña

Brenda Peña.

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EjeCentral

México enfrenta una crisis educativa silenciosa. No ocupa titulares todos los días, no provoca la misma conversación que la inseguridad o la polarización política, pero sus consecuencias pueden durar décadas. A más de cinco años del inicio de la pandemia, el país todavía no logra recuperar el nivel educativo perdido y millones de estudiantes avanzan con vacíos de aprendizaje que hoy ya son visibles en las aulas.

La emergencia sanitaria golpeó a todo el mundo. Sin embargo, en México el impacto fue especialmente profundo por la duración del cierre escolar y por la falta de una estrategia nacional sólida de recuperación académica. De acuerdo con datos de organismos educativos y especialistas, el país arrastra pérdidas equivalentes a casi dos años de escolaridad en áreas clave como lectura y matemáticas.

Ese rezago se convirtió también en una de las herencias más delicadas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Porque aunque la pandemia fue un fenómeno global, las decisiones tomadas durante y después de la emergencia marcaron la velocidad de recuperación de cada país.

En México, el cierre prolongado de escuelas, la desigualdad digital y la ausencia de programas masivos de nivelación dejaron una afectación que todavía no ha sido revertida. Los efectos no fueron iguales para todos. Mientras algunos estudiantes pudieron continuar sus clases en línea con acceso a internet y dispositivos, millones de niños y jóvenes en zonas rurales o de bajos recursos enfrentaron enormes limitaciones para mantenerse conectados.

En muchos hogares había un solo teléfono celular para varios hijos; en otros, simplemente no existía acceso estable a internet.

Las consecuencias comienzan a reflejarse con claridad. Docentes y especialistas han advertido dificultades crecientes de comprensión lectora, problemas en habilidades matemáticas básicas y retrocesos en procesos de escritura. A esto se suma la deserción escolar. Datos retomados por la UNAM y el INEGI muestran que millones de estudiantes abandonaron temporal o definitivamente sus estudios tras la pandemia.

El problema de fondo es que el debate educativo en México suele concentrarse en reformas, disputas políticas o programas sociales, mientras el aprendizaje real queda en segundo plano. La discusión debería centrarse en qué tanto están aprendiendo los estudiantes y qué herramientas tendrán para competir en un entorno cada vez más exigente.

Porque el rezago educativo no es solamente una cifra. Es una generación que enfrenta mayores dificultades para acceder a mejores oportunidades laborales, universitarias y económicas. Y cuando un país normaliza que millones de jóvenes aprendan menos que las generaciones anteriores, el costo termina alcanzando a toda la sociedad.