Al pensar en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) pienso, al igual que muchas otras personas, en una institución fundamental para comprender al México contemporáneo. Más allá de tratarse de una institución educativa cuyas finalidades son impartir docencia, producir investigación o difundir la cultura, la UNAM es un lugar donde se encuentran generaciones, pensamientos, ideologías, áreas del conocimiento, relaciones personales, realidades sociales y todo lo que se pueda pensar. Es una comunidad.
Ser parte de la comunidad universitaria de la UNAM es considerado por quienes la integramos no solo un gran privilegio, sino también un enorme compromiso. Este doble carácter con el que asumimos nuestra pertenencia a nuestra Máxima Casa de Estudios nos lleva a recordar que, ante cualquier coyuntura que viva nuestra Universidad, su potencia institucional y la convicción de que con su presencia contamos con un mejor país, hace que esta siga siendo el principal proyecto educativo y cultural que ha contribuido a moldear al México contemporáneo más que ningún otro.
Sin duda, la UNAM es el ejemplo mexicano más acabado de una institución que ha ejercido su autonomía con mayor firmeza y madurez, y esto no solo ha desembocado en la libertad académica de la que hemos gozado quienes nos hemos desarrollado ahí, sino que también lo ha hecho en todos los servicios que le ha prestado y los beneficios que le ha generado a nuestra Nación. No hay un mejor ejemplo de institución pública autónoma en México que la Universidad de la Nación.
Durante décadas, la UNAM ha sido uno de los principales mecanismos de movilidad social del país. Los contextos tan diversos de donde provenimos las personas que nos hemos formado en sus aulas, le da a nuestra alma mater una riqueza inigualable y hace que ella, de manera contundente, nos haya brindado la oportunidad de diseñar nuestra trayectoria personal, profesional y familiar. Las puertas de la UNAM siempre están abiertas para quien guste vivirla y la UNAM siempre abre las puertas del mundo a quien requiera abrirlas.
La libertad de expresión, la libertad de cátedra, así como la libre manifestación de las ideas y el pluralismo son presupuestos esenciales en la UNAM, lo son más que en ninguna otra institución y eso la hace un espacio donde se puede soñar y llevar a la realidad todo aquello que se sueña.
Especialmente es en los momentos complejos cuando las instituciones hacen gala de la fortaleza de sus cimientos, fortaleza que contribuye a no tener que negar los grandes retos que cualquiera de ellas enfrenta, sino a enfrentarlos y superarlos como ha pasado en distintos momentos de la historia y como seguramente seguirá pasando en el futuro. Estas coyunturas se convierten en oportunidades para mejorar y para reafirmar la confianza que, de manera incondicional, la sociedad ha depositado en sus grandes instituciones.
La UNAM ha acompañado al Estado mexicano en sus momentos más oscuros y lo ha ayudado a superarlos. Hoy defender y creer en la UNAM, es defender y creer en un México más libre, más justo y más educado.