La UNAM y la ética

3 de Agosto de 2026

La UNAM y la ética

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En esta ocasión, quisiera referirme al tan comentado proceso de ingreso a la licenciatura de la UNAM y mencionar que laboro en dicha gran institución de educación superior pública.

Lo primero que me llama la atención es la enorme cantidad de “expertos” que están opinando sobre lo que pasó y lo que debe hacerse, en muchos casos sin tener la menor idea de lo que se trata e incluso, lo que es peor, difundiendo noticias falsas sobre lo ocurrido y lo que ocurrirá.

La UNAM y su rector, han sido agraviados, víctimas de un fraude y de trampas en un número que es imposible determinar, y en eso radica uno de los principales problemas. Por ello el rector, en primer lugar, puso en suspenso las inscripciones de quienes habían sido aceptados y determinó crear una comisión de expertos de diferentes instituciones para que analizaran lo ocurrido e hicieran propuestas sobre qué hacer. Es decir, la UNAM no ocultó el hecho ni trató de resolverlo internamente, sino que lo ocurrido se abrió a la transparencia pública.

La Comisión Técnica entregó un primer informe el viernes pasado, y quiero recalcar que es un primer informe, porque de lo que se trata es de llegar hasta el fondo de lo ocurrido; es decir, la comisión no termina aquí, sino que seguirá trabajando.

La Comisión reconoce que el concurso de selección en línea tenía un objetivo claro: ampliar las posibilidades de acceso y favorecer una mayor participación y de paso, evitar el gasto económico por el desplazamiento de jóvenes desde diferentes estados de la República a la CDMX para realizarlo.

Muchos creemos que la propuesta que hace la Comisión es la mejor dentro de las posibles, para que el semestre se pueda realizar sin demasiadas afectaciones: un examen de control, ahora presencial, para todos aquellos que habían recibido un aviso de selección para ingresar mediante el examen original y, además, también para aquellos que en el examen obtuvieron un número de aciertos igual o superior al menor número de aciertos que permitió el ingreso, entre los años 2021 y 2026, al mismo programa, plantel y modalidad, examen que deberá aplicarse a la brevedad.

El rector, en su intervención el pasado viernes, dejó muy claro que no es un nuevo examen, sino uno de control para garantizar que quienes fueron aceptados sí realizaron un esfuerzo sin ayuda, y dijo una cosa que me parece fundamental que la tomen en cuenta los estudiantes y sus familias: “nos apeguemos a un comportamiento ético, a que no caigamos en la tentación de recurrir a ayuda fraudulenta”.

Este es uno de los grandes problemas que no sólo tiene la UNAM, sino la sociedad entera, ya que muchos de los jóvenes que hicieron trampa no sienten que hayan hecho algo indebido, sino que consideran que simplemente se aprovecharon de las plataformas y de la inteligencia artificial para conseguir su objetivo. Creo que el Gobierno debe revisar los programas de civismo y ética que se imparten en la educación básica y media superior para rescatar los valores morales indispensables en una sociedad que se dice democrática.

Asimismo, es buen momento para que el Gobierno se ocupe de la educación superior y de la ampliación de su cobertura, ya que llevan muchos años dejándola de lado y, entre otras cosas, no se ve cómo piensan llegar al 55% de atención, que significa incrementar en más de un millón de estudiantes en el sexenio, según lo comprometido en el Plan Nacional de Desarrollo, con los recursos que se están asignando.

La mejor demostración de que se necesitan más planteles educativos en este nivel es la demanda que tiene la UNAM, la cual rebasa con mucho sus posibilidades de atención.

Esperemos que el examen de control sea un éxito y que los trabajos de la Comisión Técnica lleguen hasta las últimas consecuencias de lo ocurrido, porque esa es la determinación del rector Lomelí: transparentar todo el proceso.