Mentiras, falacias e instrucciones

27 de Enero de 2026

Rubén Moreira Valdez
Rubén Moreira Valdez
Exgobernador de Coahuila y diputado federal en cuatro ocasiones. Editorialista en El Heraldo de México, El Sol de México, La Prensa de Coahuila, Reporte Índigo, Quadratín, entre otros. Miembro de la Barra Mexicana, Colegio de Abogados, A. C., así como de la Academia Nacional de Historia y Geografía.

Mentiras, falacias e instrucciones

Rubén Moreira Valdez

Rubén Moreira Valdez.

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EjeCentral

El debate de la reforma electoral que promueve el gobierno federal es un ejemplo del uso de retóricas pervertidas, con las cuales se busca instalar en la sociedad la necesidad de los cambios legislativos. El objetivo es evidente: mantener el poder en 2024, incluso en contra de la voluntad popular.

Los voceros del régimen se desgañitan repitiendo “mantras” para mal sustentar las propuestas que hasta ahora les han comunicado. Amaestrados en una escuela de cuadros y asesorados por esa dañina especie de individuos que se autodenominan “consultores” y “mercadólogos”, se afanan en quedar bien con sus tlatoanis. No exagero: esta plaga ha causado grandes daños a la patria; igual asesoran a unos que a otros y su lealtad es el dinero. Lo hacen en casi toda actividad política, desde campañas para sacar adelante a todo tipo de candidatos, incluso a los más ineptos, hasta políticas públicas u obras inútiles que requieren ser posicionadas en el ánimo ciudadano.

A continuación, cuatro mentiras que difunden los voceros de la secta y dos instrucciones para consumar la patraña:

Mentira uno. “México es el país más democrático del mundo”. En realidad, varias instancias que miden a las naciones en esta materia han señalado que la nuestra ha retrocedido en los indicadores y no tiene nada que presumir. The Economist, en su reporte anual de 2023, nos coloca en el lugar 84 de 167, pero aclara que en 2006 ocupábamos el 50.

Mentira dos. “Las elecciones son muy caras”. Aclaremos: las dictaduras son más onerosas y dañinas, y para 2024 el presupuesto del Tren Maya es mayor que el del INE. El del capricho de Obrador asciende a 32 mil millones de pesos y el segundo a poco menos de 22 mil millones. Hay que considerar que en los recursos destinados al órgano garante se incluye el financiamiento a los partidos políticos y los recursos destinados al registro de electores.

Mentira tres. “Los partidos son muy caros”. Al respecto, hay que señalar que la discusión es otra: ¿cómo queremos que se financien los partidos políticos? Hace años se decidió que fuera con dinero del Estado, entregado a través del órgano electoral y calculado mediante fórmulas establecidas en la ley. Con esto se pretende evitar la intromisión de los gobiernos, las oligarquías y la delincuencia.

Mentira cuatro. “Nadie vota por los plurinominales y no hacen nada”. Este argumento, usado por una buena parte de los integrantes de la secta, es de los más exitosos en el objetivo de engañar. Es bastante perverso, pues lo que en realidad pretende el régimen es terminar con la representación proporcional y, de paso, quitarse de enfrente a los legisladores de oposición, que, en teoría, tienen más experiencia y suelen ser más tóxicos para Morena y, en especial, para sus gobiernos.

Instrucción uno. Los voceros deben evitar pensar y, por lo tanto, cuestionar las directrices que se transmiten por conducto de un supuesto sumo sacerdote que dice conocer los mandatos del “jefe máximo”.

Instrucción dos. Memorizadas las falacias, se deben repetir con la misma tenacidad que un loro. La estrategia tiene su fundamento en las recomendaciones de un doctor en Filología Germánica graduado en la Universidad de Heidelberg, que llegó a ocupar el cargo de ministro para la Instrucción Pública y la Propaganda. Ese connotado sujeto, que, por cierto, padecía un trastorno narcisista de la personalidad, era nada menos que Joseph Goebbels, el consultor político y mercadólogo de otro loco llamado Adolf Hitler.

Por el momento, querido lector, si a usted no le interesa la política, no hay de qué preocuparse. Como no lo hace quien cae de un edificio de veinte pisos y va a la altura del décimo. Hágalo cuando los émulos del filólogo voten la “Ley Maduro” y nos digan que se quedarán cien años en el poder.