Mientras muchas empresas siguen viendo la responsabilidad social como un simple accesorio de relaciones públicas, otras han decidido convertirla en una estrategia con resultados medibles. Es el caso de Fundación TRAXION, brazo altruista de la empresa mexicana de movilidad y logística, de Aby Lijtszain Chernizky, que en 2025 logró impactar a 565,697 personas, lo que representa un crecimiento superior al 50 % respecto al año anterior.
Desde su creación en 2020, la organización ha beneficiado a más de 2.2 millones de personas en todo el país, mediante programas enfocados en movilidad social, acceso a la educación y atención en situaciones de emergencia. La apuesta de la fundación encabezada por Alejandra Méndez es utilizar la infraestructura, experiencia logística y capacidad operativa de la empresa para generar impacto social medible, algo que pocas compañías logran sostener más allá del discurso.
Los números presentados en su Informe Anual 2025: AXION con Propósito dan cuenta de ello. A través de su programa En Ruta por la Educación se entregaron más de 5 mil certificaciones de educación básica; además, el programa SuperaT otorgó 1,163 becas. A esto se suman 35 mil personas trasladadas mediante iniciativas de transporte con causa y más de 700 toneladas de ayuda humanitaria movilizadas en momentos de emergencia.
Pero detrás de estas cifras también hay participación ciudadana. Durante el año pasado 3,839 voluntarios participaron en distintas acciones comunitarias y ambientales, fortaleciendo una red de colaboración que demuestra que la logística puede convertirse en una herramienta efectiva para el desarrollo social.
Para la directora de Fundación TRAXION, presentar estos resultados es motivo de orgullo, aunque lo verdaderamente relevante es que representan oportunidades creadas, trayectorias transformadas y personas que hoy cuentan con mejores herramientas para impulsar su movilidad social y ampliar sus oportunidades de desarrollo.
La mirada ahora está puesta en 2026, donde la Fundación contempla ampliar su capacidad operativa, particularmente en En Ruta por la Educación, que pasará de 8 a 12 unidades, además de fortalecer sus modelos de logística con causa y voluntariado para ampliar su impacto en comunidades de todo el país.
Y es que, cuando la responsabilidad social empresarial deja de ser discurso y se convierte en convicción estratégica, los resultados pueden escalar. En el caso de TRAXION, su fundación busca justamente eso: poner infraestructura, talento y operación al servicio del desarrollo social. Algo que, en un país con tantas brechas, no es menor.
Defensas digitales
El panorama de la ciberseguridad en México se ha vuelto más crítico que nunca. Los hackeos a dependencias públicas como el IMSS a principios de 2026, que expusieron datos de más de 36 millones de ciudadanos, demuestran riesgos concretos para la población. Expertos en el tema, como la firma Silent4Business, liderada por Layla Delgadillo, sostienen que la falta de gestión de riesgo constante, de control sólido sobre accesos y de protocolos de respuesta claros convierte a las instituciones en objetivos fáciles para los atacantes. El caso del grupo “Chronus”, que accedió a más de veinte organismos, confirma que estas fallas facilitan fraudes, suplantación de identidad y campañas de phishing sofisticadas, dejando a millones de personas en vulnerabilidad prolongada. Contar con una Ley de Ciberseguridad podría transformar este escenario, especialmente en un país que se ubica como el segundo más atacado de Latinoamérica.