Nueva transformación

15 de Junio de 2026

Nueva transformación

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Hace una semana insistíamos en la necesidad de revisar el tema económico. Y es que cada día el presidente Trump confirma su incapacidad para gobernar un país como Estados Unidos, cambiando de postura sin menor pretexto.

Un ejemplo de lo que digo es lo que están denunciando los fabricantes de automóviles mexicanos quienes, ahora resulta, están pagando más aranceles que Corea del Sur y Japón. Los representantes estadounidenses en las negociaciones dicen que van a revisar los datos, pero la realidad indica que esto está ocurriendo.

A lo anterior agreguemos el dato de que, bajo la presión imperialista de Trump, tanto el gobierno de Corea del Sur como el de Japón se comprometieron a invertir 900 mil millones de dólares en los proyectos que Trump desee en los Estados Unidos, a cambio de recibir un trato más favorable en cuanto a los aranceles de sus importaciones.

En días pasados, Trump declaró que no busca renovar el T-MEC, cuando faltan apenas días para que llegue el 1 de julio y se cumplan seis años de la firma de este. También, esta semana supuestamente se reunirán México y Estados Unidos para la segunda ronda formal de negociaciones, a menos que se les ocurra posponerla.

Los expertos han aclarado que si el T-MEC no se renueva, tampoco desaparece, pues el propio Tratado establece que en ese caso se entraría en un esquema de revisiones anuales. Sin embargo, yo insisto en que estamos frente a alguien para quien la ley y los tratados importan poco: lo único que cuenta es su voluntad.

Ante todas las bravatas y amenazas que hemos recibido, este gobierno ha sido, creo yo, inteligente en no responder envuelto en la bandera nacional, sino en esperar a que se den las reuniones y entonces sí defender lo que le interesa a México.

Pero también insisto en que es una buena oportunidad para revisar quiénes han sido los beneficiados del tratado ya que, incluso de firmarse el nuevo T-MEC -que por cierto todo apunta a que de libre comercio habrá poco, pues han sido claros al decir que impondrán aranceles a varios productos- ello cambiaría varias cosas en nuestra contra.

Esta revisión empezaría por entender por qué, después de tantos años de tratado, la economía mexicana no crece lo suficiente para generar estabilidad, empleos e ingresos dignos para la mayoría de los mexicanos. Tomando como ejemplo el dato de que antes del tratado el comercio que teníamos con los dos socios era de aproximadamente 50 mil millones de dólares, mientras que el año pasado la cifra se acercaba a los 800 mil millones, según los estudiosos del tema, ¿quiénes han sido los beneficiados? Esa es la gran pregunta.

No es posible que desde que inició el siglo XXI nuestra economía no haya superado el 2% de crecimiento anual en su Producto Interno Bruto, y más grave aún, que desde que está la Cuarta Transformación apenas superemos el 1% de crecimiento.

En las conferencias de la presidenta frecuentemente vemos a empresarios llenándose la boca de espuma sobre los miles de millones en inversiones que van a realizar, pero hasta ahora parece que todo es puro jarabe de pico. Muestra de ello es el dato de la cuantiosa inversión extranjera que supuestamente hemos recibido; al indagar, los datos revelan que más del 95% es reinversión de utilidades de empresas que ya están aquí, y apenas menos del 5% es inversión nueva.

Se habla mucho del pasado neoliberal, pero lo que hasta ahora estamos viendo en materia económica es una aplicación de manual sobre cómo se conduce una economía bajo el neoliberalismo. Esto, más allá de los programas sociales, que se financian a costa de la reducción de la inversión pública tan necesaria, o de recortes y nulo crecimiento en áreas tan importantes como la salud y la educación.

Si de verdad hay deseos de una nueva transformación, la política económica tendría que ser otra.