Paola Gárate

16 de Junio de 2026

Paola Gárate

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Rubén Moreira

Es norteña y se le nota. Su acento, la manera en que saluda y lo directo de sus palabras delatan su origen. Entre los nacidos en el septentrión abundan la franqueza y la claridad en los planteamientos y las respuestas. Es fácil confiar en ella y entender lo que quiere decir. Paola hace su trabajo en un lugar difícil, donde la vida corre riesgo.

En las redes sociales aprecié una imagen que representa la amenaza de muerte que recibió: una corona de las que se acostumbra enviar a los velorios. Ella no tiene guardias pagados por el gobierno y es evidente que tampoco cuenta con recursos para cubrirlos de su propio peculio. Está en riesgo por lo que dice y por lo que se ha negado a hacer. No es la primera vez que su vida corre peligro y, conociéndola, no va a ceder en sus posiciones.
Paola es una mujer de carrera y convicciones. Abogada y poseedora de una maestría, construyó su hoja de servicios con base en su cercanía con la gente y en la búsqueda del voto. Con humildad, conocimiento y amabilidad, ha desempeñado cargos en el cabildo de su ciudad y en los congresos local y federal. Es una activa obrera de las tareas partidistas y una generosa compañera en esas lides.

Hace ya muchos años recibí una de varias amenazas. Un funcionario del gobierno estadounidense me advirtió sobre la intención que tenía un grupo delictivo de asesinarme en Piedras Negras. Al ver la información que se difundía en las redes sobre las amenazas contra Paola, recordé aquellos momentos personales. También recordé, dentro de lo que significa una amenaza, la relativa seguridad que brinda contar con la protección de guardias entrenados. Porque no es lo mismo que te puedan matar a que te quieran matar.

El Gobierno federal y el de Sinaloa no han actuado con diligencia en este tema. La legisladora —Paola lo es por el PRI—, recibió una llamada de un funcionario menor de la Guardia Nacional para decirle, palabras más, palabras menos, que si sentía miedo o iba a realizar alguna actividad oficial, lo buscara. Vaya propuesta tan estúpida.

En no pocas ocasiones, los criminales buscan amedrentar o perjudicar a personajes significativos de la comunidad: defensores de derechos humanos, periodistas o políticos incómodos. Los mecanismos son perversos y van desde infundir miedo hasta causar desprestigio, pasando por los homicidios. El delincuente sabe que atentar contra ellos le reditúa al callarlos y sembrar el miedo en otros que, como ellos, se han convertido en obstáculo para sus actividades fuera de la ley.

Paola fue “levantada” hace varios años. Los sujetos que la privaron de la libertad, así como quien dialogó con ella y la retuvo durante horas eternas, le explicaron que la razón de lo que le sucedía era su activismo político en contra de quien después ganó la elección de gobernador y ahora se encuentra con licencia.

En Sinaloa hay una crisis de seguridad y otra igual de grave: la de la indolencia. Quienes ocupan el gobierno no solo carecen de escrúpulos; también de la cordura y la inteligencia necesarias para reconocer los límites que marcan el inicio de la imprudencia.