Toda nueva columna merece una presentación, este es el turno de la espiral del silencio a la mexicana. Pero antes de continuar te debes de estar preguntando ¿A qué te refieres con espiral del silencio?
Aquí viene la parte teórica, “La Espiral del Silencio” es una teoría de comunicación y ciencia política propuesta por la socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann en los años setenta. Noelle-Neumann decía que la percepción de la opinión pública puede influir en el comportamiento de las personas, llevándolas a callar sus propias ideas si sienten que son minoría.
Traducción: por muy apático que seas con tu entorno siempre vas a estar rodeado e inclusive influenciado por la opinión de los demás hasta que las mayorías impongan su punto de vista, y ¿qué te queda a ti que tienes una opinión? Solamente callar por miedo al rechazo.
Al callar los “minoritarios”, ese espacio público se llena sólo de las voces de los “mayoritarios”, por lo que su opinión se hace mucho más grande de lo que naturalmente es.
Por lo que este espacio será darle voz a aquellos que nos hemos sentido “minoritarios” que tenemos mucho que decir de nuestro entorno social, político, cultural, etc., pero que no nos hemos atrevido a opinar por creer que no es importante o por no encontrar un espacio neutral donde expresarnos.
Nuestra teoría de la espiral del silencio viene con una última postura, en la que sostiene que no todo mundo se calla y existimos personas, las que se les denomina “núcleo duro”, que a pesar de saber que su opinión es minoritaria o rechazada, seguimos expresándola con fuerza, y ¿qué crees?, esas somos las personas que eventualmente logramos cambiar la opinión pública a largo plazo.
Pero ¿por qué a la mexicana? Porque los mexicanos no podemos dejar de expresarnos con un poco de folclore y sarcasmo que sin duda nos caracteriza entre otras culturas.
Así que en esta columna encontrarás un poco de teoría, mucho análisis y una que otra irreverencia, pero en un lenguaje que tú y yo podamos entender, porque para muchos especialistas y analistas políticos se nos olvidan los que también somos ciudadanos de a pie, que dejamos de interesarnos en política porque nadie nos habla en un idioma que podamos entender o que simplemente se pierde la atención entre tanto tecnicismo.
Te pongo un ejemplo, cuando subieron el impuesto a los refrescos, todo mundo nos explicaba que la Cámara de Diputados votó con “x” cantidad de votos a favor y en contra, que a partir de eso en el párrafo tal de la ley menciona que el impuesto especial o impuesto selectivo al consumo alias el IEPS, bla, bla…
¡Caray! lo único que queríamos saber es cuanto iba a subir nuestro amado refresco y por qué nadie nos había consultado si estábamos de acuerdo o no, peor aún, si subir el refresco en promedio $3.08 pesos por litro en refrescos regulares o $1.50 pesos por litro a los refrescos “light” iba a lograr su “objetivo” (léase con sarcasmo) de dejar de tomar tu amado refresco.
¡Claro que nadie hemos dejado de consumir nuestros refrescos de preferencia!, todo lo contrario, hoy pagamos más por uno de los pocos gustos que aún podemos consumir. Yo te pregunto ¿te hubiera gustado que alguien hiciera una consulta popular para preguntarte si estabas de acuerdo o no con el incremento al precio de los refrescos?
Cuando menos a mi si me hubiera gustado que tomaran mi opinión, pero tampoco vi que alguien hiciera algún tipo de manifestación, cierre de calles o quedarse encerrado en su oficina atrincherado.
Hoy sólo vamos con mucho coraje y más resignación a comprar nuestro refresco, ¡ay mi querido mexicano, siempre terminas conformándote sin dar batalla!
Pero de eso hablaremos la siguiente vez que nos leamos, por hoy te invito a que me dejes tu opinión, será un gusto leerte porque este también es tu espacio: ¡Bienvenido a la Espiral del Silencio a la mexicana!