Por un México libre

10 de Agosto de 2026

Por un México libre

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Los tiranos de todos los tiempos y latitudes han compartido siempre la misma obsesión por silenciar y censurar a las voces disidentes. Ahí están las trágicas lecciones del siglo XX para recordárnoslo: desde las hogueras donde el nazismo incineró miles de libros por considerarlos “subversivos” o degenerados, hasta los tanques que en la Plaza de Tiananmén intentaron aplastar la protesta y la aspiración legítima de un pueblo libre.

Hoy, los autoritarismos modernos mantienen la misma esencia para erradicar el debate y la pluralidad, pero la censura se presenta de maneras distintas: descalificaciones, propaganda desde el poder, espionaje, intimidación, persecución política y el uso faccioso de las instituciones para doblar al crítico.

Construir un México de libertades y derechos no fue casualidad, fue la obra monumental impulsada por los gobiernos del PRI. Creamos contrapesos, garantizamos la división de poderes y dotamos a la nación de un marco legal robusto que protegiera al ciudadano frente al abuso del poder. A través de una sólida política pública, cimentamos el Estado de derecho y la arquitectura constitucional que hicieron posible la transición democrática.

Sin embargo, hoy atestiguamos la ruptura brutal de esa normalidad democrática y republicana ya que el régimen de Morena, producto de pactos inconfesables y de una incompetencia gubernamental escandalosa, ha decidido demoler lo que a generaciones enteras les costó construir.

Incapaces de dar resultados, ahora apuestan por la destrucción sistemática de la libertad de expresión. Por eso expresamos nuestra absoluta solidaridad con comunicadores, analistas y medios que hoy enfrentan campañas de descrédito por el solo hecho de ejercer su derecho a informar.

Hacer periodismo hoy en México es un acto de heroísmo cuando se cuentan por decenas los periodistas amenazados y asesinados bajo la irresponsabilidad de este régimen. Un gobierno democrático responde con argumentos y resultados, no con ataques personales. La crítica no es una amenaza para la democracia; el respeto a disentir debe ser absoluto, y defender a un periodista significa defender el derecho de todos los mexicanos a estar informados.

Nuestra democracia no puede ser solo testimonial; urge infundirle sustancia, dotarla de empaque, fortalecerla y consolidarla hasta convertirla en una democracia robusta y de auténtica calidad, donde el poder se someta a la ley, donde se ejerza el gobierno con profesionalismo, eficacia y transparencia, y donde las autoridades rindan cuentas.

El PRI nació para darle voz a todos los sectores sociales, para articular las demandas de una nación plural y diversa, y para blindar las garantías individuales frente a cualquier tentación dictatorial. Frente a los censores de hoy y los sepultureros de la república, que les quede bien claro: el PRI no va a dar un solo paso atrás en la defensa de la libertad de expresión. Seguiremos siendo la voz firme que incomode, critique, señale y denuncie a este régimen corrupto mientras siga intentando destruir el presente y futuro de las familias mexicanas. Por un México libre, daremos la batalla siempre.