Que alguien me explique

13 de Abril de 2026

Que alguien me explique

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Hace unos días se anunció la lista de películas que conforman la competencia oficial del Festival de Cannes de 2026 y me temo que será otro año en el que los medios de comunicación nacionales hagan malabares para tratar de insertar a México dentro de esta conversación, pues en primera instancia no se anunció ninguna película mexicana como parte de la selección.

No debería extrañarnos. México no ha participado en la competencia oficial desde 2015, cuando Chronic de Michel Franco (una coproducción con Francia) ganó el premio a Mejor Guion. Que alguien me explique por qué, antes de él, directores como Amat Escalante, Carlos Reygadas, Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro y Arturo Ripstein, también fueron favoritos de dicho festival pero ya no aparecen en competencia.

Es en la sección Un Certain Regard donde México suele manifestarse. Autores como David Pablos, Gerardo Naranjo, Francisco Vargas y Tatiana Huezo han logrado destacar aquí, siendo Noche de fuego de Huezo y La civil (una coproducción con Rumania y Bélgica, dirigida por la rumana Teodora Mihai), las últimas producciones nacionales que fueron incluidas en 2021.

Cuando analizamos detenidamente las películas de otros países que han sido invitadas a la competencia oficial en los últimos 10 años, hay varios títulos que nos hacen rascarnos la cabeza. Que alguien me explique por qué, a pesar de que México lleva una excelente relación con este festival, películas como Sin señas particulares de Fernanda Valadez, Nudo mixteco de Ángeles Cruz, El reino de Dios de Claudia Sainte-Luce o Tótem de Lila Avilés no fueron consideradas.

Vaya, que no debe ser un gran misterio, tomando en cuenta que Roma de Alfonso Cuarón tampoco participó en Cannes pero ganó el Oscar a Mejor Película Extranjera. Que alguien me explique entonces, por qué títulos más recientes como Moscas de Fernando Eimbcke (que participó en la Berlinale), En el camino de David Pablos (ganadora del Queer Lion en el Festival de Venecia) y Nuevo Orden de Michel Franco (ganadora del Gran Premio del Jurado en el mismo festival), no entraron a la competencia oficial de Cannes.

Algo que resalta de la selección de este año es que España participa con tres películas y hay algunos títulos latinoamericanos en otras secciones. Llama la atención porque son países que también han enfrentado recortes presupuestales en cultura y, sin embargo, su cine no deja de brillar en el panorama internacional. Irónico, porque varias de estas naciones se mostraron impresionadas por el reciente anuncio de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, para otorgar estímulos fiscales al cine.

Más allá de señalamientos de eurocentrismo, ¿será posible que Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes, nos esté castigando por revoltosos? No olvidemos que, en 2025, México destruyó la película Emilia Pérez ante la opinión pública, una producción francesa que estuvo nominada a cinco premios en Cannes y ganó dos, pero que además fue dirigida por su amigo Jacques Audiard. La apuesta más segura para ver a un mexicano este año sería Alejandro González Iñárritu con Digger (una producción hollywoodense), pero Frémaux ya dijo que esta película no estará lista a tiempo.

Que alguien me explique, por favor, pues yo me resisto a pensar que el cine mexicano no está a la altura. Lo cierto es que nuestra cinematografía sufre de origen, cuando el público no se identifica con ella, pues tampoco puedo pensar en otra producción que nos provocara la misma emoción como mexicanos desde Roma en 2018. Hay películas importantes de reciente estreno, como La reserva de Pablo Pérez Lombardini, El diablo fuma de Ernesto Martínez Bucio, Cocodrilos de J. Xavier Velasco o No nos moverán de Pierre Saint-Martin que, además de tardar en llegar a los cines, ya luego muy pocos se animan a verlas.