La reforma electoral no avanzó en la Cámara de Diputados.
La iniciativa obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, pero no alcanzó la mayoría calificada que exige un cambio constitucional. Más allá de posiciones partidistas, lo ocurrido vuelve a confirmar una regla básica de la política mexicana: las reformas de gran calado necesitan no solo respaldo político, sino también construcción de acuerdos. El debate, sin embargo, no termina aquí. Desde el oficialismo ya se perfila una nueva ruta legislativa con el llamado “Plan B”.
SALARIO IGUAL POR TRABAJO IGUAL
Donde sí hubo consenso fue en el Senado.
Por unanimidad, con 109 votos a favor, se aprobó una reforma para establecer que pagar menos a una mujer por el mismo trabajo que a un hombre será considerado violencia laboral. Se trata de un paso importante, no solo en el terreno legal, sino también en el reconocimiento de una deuda histórica con millones de trabajadoras en el país. Ahora, el dictamen pasa a la Cámara de Diputados, donde deberá confirmarse si ese consenso también se sostiene en la siguiente etapa legislativa.
PRI ENDURECE SU POSTURA
En la discusión electoral, el PRI mantuvo una posición abiertamente crítica. El coordinador de su bancada en San Lázaro, Rubén Moreira, reiteró el voto en contra de la reforma y aseguró que la propuesta podría debilitar los equilibrios democráticos. Incluso recurrió a una comparación de alto voltaje político al llamarla “Ley Maduro”, una expresión que refleja el tono de confrontación que sigue marcando el debate electoral. Porque si algo dejó claro esta discusión, es que el tema ya rebasó lo técnico y se instaló de lleno en el terreno de la disputa política.
PROFECO: MÁS FACULTADES, MÁS DEFENSA AL CONSUMIDOR
En la Comisión de Economía también avanzaron cambios relevantes para la vida cotidiana de los ciudadanos.
Las y los diputados aprobaron modificaciones para fortalecer las facultades de la Profeco, mejorar la información que reciben los consumidores y reforzar la protección de datos personales. Además, se plantea fortalecer los mecanismos para que las personas puedan frenar el uso de su información con fines publicitarios. En tiempos donde comprar, contratar o simplemente registrarse en una plataforma implica ceder datos personales, defender al consumidor también significa proteger su privacidad.