La reforma electoral presentada por la presidenta Claudia Sheinbaum reabre la discusión de cómo mejorar el diseño institucional a partir de la experiencia reciente sin caer en polarizaciones que impidan un análisis técnico y responsable. Cambios que se asuman como una etapa de ajuste que permita consolidar la legitimidad democrática sin comprometer la funcionalidad del sistema.
Tras la implementación del modelo de elección judicial, el país constató avances relevantes en términos de legitimidad de origen, pero también identificó dificultades operativas que hoy resultan imposibles de ignorar. En ese contexto, durante la mesa “Reforma judicial y consolidación democrática” del Foro México en Transformación, organizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, el magistrado Felipe de la Mata Pizaña, del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, planteó algo interesante. Que la reforma representa una ventana de oportunidad para corregir las áreas de mejora evidenciadas en 2025.
Uno de los ajustes más relevantes es la posibilidad de modificar la fecha de las elecciones judiciales para que no coincidan con los comicios partidistas. La simultaneidad de procesos de gran magnitud generó una presión considerable sobre las autoridades electorales y jurisdiccionales, afectando la organización, la claridad informativa y la capacidad institucional. También resulta indispensable establecer reglas claras, definir criterios de paridad en la convocatoria y simplificar la estructura de selección mediante un solo comité. Esto permitiría reducir la litigiosidad y brindar mayor previsibilidad a quienes participan.
Otro debate central es el de los mecanismos de selección de candidaturas. Sustituir la tómbola por instrumentos objetivos, evaluaciones de conocimientos, formación especializada y criterios verificables, permitiría equilibrar la apertura democrática con la exigencia de mérito profesional. En la misma lógica, la simplificación de las boletas mediante la reducción del número de candidaturas se vuelve una medida razonable.
La magistrada María Guadalupe Vázquez Orozco recordó que la democratización de la justicia es un proceso en construcción que exige no sólo ampliar el acceso, sino fortalecer la independencia judicial y la legitimidad social. Acercar la justicia a la ciudadanía implica instituciones accesibles y transparentes, pero también técnicamente sólidas y capaces de resistir presiones políticas.
Desde la academia, Jaime Cárdenas Gracia y Jesús Ricardo Miranda Medina coincidieron en que el modelo de elección judicial por voto popular difícilmente desaparecerá en el corto plazo. La discusión, por tanto, debe centrarse en su perfeccionamiento: facilitar la votación, fortalecer la libertad del electorado y generar condiciones que permitan una participación informada y significativa.
La reforma electoral puede convertirse en un momento de madurez democrática si se construye desde la evidencia y el diálogo institucional. Reformar no implica reconocer el fracaso del modelo, sino asumir que las instituciones democráticas son perfectibles y que su legitimidad depende, precisamente, de su capacidad de adaptación.
México enfrenta el desafío de consolidar un sistema que combine participación ciudadana, profesionalización judicial y claridad normativa. Aunado a garantizar elecciones libres sin la injerencia del crimen organizado. La oportunidad está sobre la mesa. Aprovecharla dependerá de que la reforma se diseñe con responsabilidad, visión de largo plazo y un objetivo compartido.
Forja de talento médico
Con 121 años de operación, el Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” mantiene su papel como centro de formación médica con una estructura académica de 81 programas, que incluyen especialidades y Programas de Alta Especialidad en Medicina (PAEM). En este contexto, 454 médicos concluyeron su residencia durante el ciclo 2025-2026, tras un proceso que combina teoría, práctica hospitalaria y atención directa de pacientes desde las primeras etapas.
La generación está conformada por 234 mujeres y 223 hombres que se especializaron en campos como Cirugía General, Anestesiología, Ginecología y Obstetricia, Endoscopia Gastrointestinal, Retina y Cirugía Robótica, entre otros. Desde su apertura en 1905, el hospital ha sido un referente en la enseñanza a profesionales de la salud; en la década de 1960, tres de cada cuatro médicos en México se capacitaban en esta institución, que hoy sostiene un modelo que articula docencia, práctica clínica e investigación, con impacto directo en la disponibilidad de personal especializado en el país.