Con escasa difusión en nuestro país, los pasados 12 y 13 de septiembre, se celebró en Nueva Delhi, India, la 18ª cumbre de los países denominados BRICS, que agrupan a casi la mitad de la población, el 40 por ciento del PIB y más del 25 por ciento del comercio del mundo. Con la excepción del presidente Lula, seguramente por el proceso electoral, el resto de los fundadores estuvo presente: Narendra Modi de la India, como anfitrión; Vladimir Putin de Rusia; Cyril Ramaphosa de Sudáfrica, y Xi Jinping de China. También asistieron los otros miembros, destacadamente por las implicaciones políticas, el presidente de Irán, Masoud Pezeshkian.
En el primer día de sesiones se aprobó por unanimidad la declaración conjunta, que consta de 140 párrafos. Muchos comentaristas dicen que en cada cumbre crece el número de párrafos, para complacer a todos.
El tema central, mencionado en el primer párrafo, es “Construir para la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad”. Como en muchas otras reuniones cumbre, hay aspectos que no se mencionan, a pesar de tantos párrafos, con el objeto de no herir sensibilidades, lo que han permitido avanzar en la permanencia del grupo, con un cada día mayor número de países. Son, por ejemplo, en el caso de estos países, la total ausencia de mención de la guerra en Ucrania; la crítica más o menos encubierta a Estados Unidos, sin citarlo en algún párrafo, y la falta total de mención de la moneda única que había sido discutida en reuniones anteriores.
Hay que reconocer que, al final, pudieron sentarse a la mesa países con diferencias grandes o pequeñas, como es el caso de la India y China por la región fronteriza, o de Irán y Emiratos Árabes Unidos.
Como dijo textualmente Xi al reunirse con Modi: “Aunque nuestros dos países son diferentes en muchos aspectos, son plenamente capaces de complementar las fortalezas del otro, apoyarse mutuamente, alcanzar el éxito conjunto y avanzar juntos”.
Se puede decir que hubo demasiadas palabras y pocos resultados, pero creo que poco a poco los BRICS se están convirtiendo en un contrapeso a las otras grandes potencias, principalmente Estados Unidos y Europa, que por cierto también fue ignorada en la declaración.
Lo que quedó claro es el mensaje que han lanzado, en el sentido de que ya no hay una sola o dos potencias mundiales que puedan dictar la geopolítica de nuestro mundo, sino que hay que buscar, a través del multilateralismo, la forma de convivir en la que todos puedan ganar.
En uno de los temas más importantes, el primer ministro indio, Modi, expresó su preocupación por el uso de las grandes reservas de materiales críticos como instrumentos de presión, y en uno de los párrafos se indica la necesidad de que, con la participación de varios países, se puedan desarrollar cadenas de suministro para beneficio de todos.
Como bien se apunta en Forbes, no solo se trata de tener las reservas de estos minerales raros y cada día más necesarios, sino que también hay que considerar su procesamiento, manufactura y reciclaje, porque “la próxima etapa de la competencia geoeconómica no se definirá únicamente por quién tenga más litio… se definirá por quién pueda extraer, procesar, refinar, financiar y transformar esos recursos”.
Nuestro país debería por lo menos participar como observador en este grupo de los BRICS, porque necesitamos un contrapeso frente a los Estados Unidos y sus presiones atentatorias contra nuestra soberanía.
Como mencioné al principio, se ha criticado la extensión de la declaración; sin embargo, creo que muchos de sus párrafos son pertinentes para el momento actual. Aunque por ahora parezca difícil lograr lo que plantean, es necesario insistir: o cooperamos y compartimos todos, o la vida será cada día más difícil para millones de personas.