Rocha Moya exhibe fallas en seguridad nacional

27 de Agosto de 2026

Rocha Moya exhibe fallas en seguridad nacional

simon vargas

“El mayor estímulo para cometer faltas es la esperanza de impunidad.”

Cicerón

El regresó de Rocha Moya como gobernador de Sinaloa generó un revuelo en el país y probablemente proyectó una pésima imagen con respecto a la comunicación, seguridad y control que mantiene el gobierno actual en México; y es que si bien la declaración de la Presidenta Claudia Sheinbaum en la que afirmó que desconocía la decisión del Gobernador causa incredulidad, a ello hay que sumar que afirmó haberse enterado por una publicación en redes sociales lo que sin duda se traduce en una exhibición de desconocimiento con respecto a situaciones que podrían marcar el discurso nacional e internacional.

Esta no es la primera vez que la mandataria niega tener datos sobre movimientos importantes tanto políticos como de seguridad, ¿por qué no se le informa sobre ello?, ¿dónde está la capacidad de coordinación política y control territorial por parte de la Secretaría de Gobernación?, ¿qué sucedió con la Presidenta de MORENA, tampoco sabía? O por el contrario lo que resultaría aún más peligroso ¿le consultaron, se aprobó y poco después se desestimó la idea y lo mejor fue negarlo?, ¿se retiró el apoyo cuando la reacción de Washington y de la opinión pública se volvió insostenible?

Las respuestas a las preguntas antes planteadas son inquietantes, la primera lectura es que el control político se ha debilitado y el proyecto de transformación enfrenta una crisis de autoridad interna que se traduce, inevitablemente, en debilidad de Estado. En segundo lugar y todavía más preocupante en política, el conocimiento seguido de la negación no es inocencia; es cálculo. Y cuando éste involucra a un gobernador señalado por proteger a grupos del crimen organizado designados por Estados Unidos como organizaciones terroristas, el cálculo se convierte en riesgo inminente.

Lo grave no es solo que un político con acusaciones de narcopolítica haya intentado recuperar el poder, lo peligroso es la cadena de silencios, negaciones y descoordinaciones que rodearon el hecho, y si realmente regresó sin notificarle esto es un ejemplo de la poca capacidad en cuanto a gestión de crisis, además exhibe las grietas que atraviesan la seguridad nacional, la cadena de mando institucional y la coherencia del proyecto político que gobierna el país.
Es probable que la aparición de Rocha Moya programada para el pasado viernes fuera, quizá, una oportunidad para medir si el pueblo de México y las instancias norteamericanas participantes dejaban pasar la noticia y ésta se diluía en el vaivén del fin de semana o bien incluso como distractor por la anulación de Visa de Andrés Manuel López Beltrán, pero esto no sucedió; por el contrario a nivel nacional e internacional se cuestionó seriamente la decisión e irresponsabilidad del Gobernador de Sinaloa, sobre todo por los señalamientos emitidos por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de haber protegido a un Cártel a cambio de sobornos y facilitación del tráfico de fentanilo, heroína y metanfetamina.

El regreso, aunque efímero, de un gobernador bajo acusaciones de esa magnitud envía un mensaje demoledor, refuerza la percepción de que la narcopolítica sigue teniendo espacios y de que el discurso de “cero impunidad” se aplica de manera selectiva, además deteriora, aún más, la posición de México frente a Estados Unidos en materia de seguridad, extradiciones y cooperación; no olvidemos que Washington puede mostrar su disposición a actuar de manera unilateral cuando considere que la colaboración mexicana es insuficiente; por lo que un episodio como el de Rocha Moya no fortalece la soberanía; la debilita.

La seguridad nacional no se defiende solo con operativos o con declaraciones de principios, se protege con instituciones eficientes, con cadenas de mando claras, con información que fluye hacia quien tiene la responsabilidad de decidir, y con una voluntad política que no se ciñe a los intereses de grupos locales ni a la lealtad partidista.

El caso Rocha Moya no se resuelve con la segunda licencia, al contrario, plantea preguntas cruciales, pero además evidencia que la seguridad nacional sigue siendo vulnerable no solo ante los cárteles, sino ante las deficiencias de quienes tienen la obligación de protegerla.

Consultor en temas de seguridad, inteligencia, educación, religión, justicia, y política.