La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) acaba de publicar un amplio y muy interesante documento sobre los temas de actualidad que afectan al mundo, en particular a nuestra zona, titulado “Rupturas y oportunidades”, con el subtítulo “Propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”.
Fue elaborado a partir de los encuentros de una comisión creada ex-profeso para desarrollar las propuestas, la cual tuvo varias reuniones, una de ellas celebrada en la UNAM con la participación del rector Lomelí.
Se trata de un documento de más de 400 páginas. En el prólogo, el secretario ejecutivo de la CEPAL, José Manuel Salazar-Xirinachs, señala que a partir de su publicación se realizarán diversas reuniones para darlo a conocer y, sobre todo, someterlo a debate, pues la intención es que, a casi 80 años de la creación de la Comisión, se convierta en un instrumento útil para que los países de la región alcancen “un desarrollo más productivo, inclusivo y sostenible”.
En este primer artículo mencionaré algunos de los temas más importantes que, a mi juicio, lo hacen valioso para la toma de decisiones por parte de los gobiernos de la región, tan dispar ahora en materia de regímenes políticos.
De inicio plantea que estamos frente a un cambio radical en el orden mundial: en el periodo 1990-2024, medido en términos del PIB mundial, la participación de los países más desarrollados, agrupados en el G7, bajó del 45% al 30%, mientras que la del Sur Global pasó del 42% al 61%, y destacan que la de los países miembros del llamado BRICS pasó del 23% al 42%. Es decir, el peso específico de nuestras naciones es cada día mayor, destacando el caso de China, que según el informe “es la segunda economía más grande del mundo, siendo la principal exportadora de bienes y la primera potencia manufacturera, con una economía cada vez más basada en el conocimiento y la innovación”.
Menciona que hay ocho llamadas rupturas en el orden mundial, algunas de las cuales demuestran el cambio que estamos viviendo, como la erosión del multilateralismo y la reconfiguración de la gobernanza global. Otra, que yo creo fundamental, se refiere a lo que se denomina el poder blando, que es el atractivo basado en la confianza. Como bien menciona, se está dando un cambio en el nivel de dicho poder: el de Estados Unidos está bajando y, en cambio, el de China está creciendo.
También apuntan otra ruptura que, a mi juicio, hace casi imposible que los países de la región puedan, en muchos casos, emprender acciones en conjunto: la que en sus palabras es el “retroceso generalizado de la democracia y aumento de la polarización política”, indicando que a nivel mundial se está reduciendo el número de países que se pueden clasificar como democracias liberales. En muchos casos, más que democracias liberales, se convierten en gobiernos reaccionarios, como estamos viendo en los recientes casos de Chile, Perú y Colombia.
Otra ruptura se refiere a la desinformación y la manipulación algorítmica, con el uso indebido de la inteligencia artificial, que provoca una crisis de la verdad, y coincido con ello.
Por último, entre las rupturas destaca una especialmente grave y que se agudiza día con día: la que se denomina “el fin del consenso mundial sobre el clima”. El informe señala que las economías avanzadas han incumplido reiteradamente sus compromisos; sin embargo, considero que lo que ocurre es un desdén de muchos gobiernos hacia estos asuntos, pues han optado por privilegiar sus políticas industriales y la conquista de mercados a cualquier costo, además de anteponer el tema de la llamada seguridad energética.
En realidad, estamos viendo una crisis del modelo de desarrollo capitalista, cuyo único objetivo es la ganancia, más allá de las consideraciones morales que se puedan argumentar.
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