Con el tono de quien ya no quiere repetir la misma advertencia una vez más, Alejandro Moreno Cárdenas, dirigente nacional del PRI, cerró la reunión plenaria de diputados y senadores de su partido con un mensaje directo hacia el resto de las fuerzas opositoras: o se unen, o le regalan a Morena las elecciones de 2027.
“No se trata de cálculos políticos. Lo que está en juego es México” dijo Moreno, pidiendo a sus aliados —y a quienes todavía no lo son— pensar en el país “antes que en intereses particulares”. No es un llamado menor: en 2027 se renovarán 17 gubernaturas, y según los números que el propio dirigente priista expuso ante su militancia, sólo yendo en coalición la oposición podría arrebatarle a Morena hasta 12 de ellas.
Moreno fue puntual al enlistar los estados donde, de concretarse una alianza opositora, ve triunfos “con seguridad”: Aguascalientes, Chihuahua, Querétaro, Nuevo León, Zacatecas, Colima, Sinaloa, Sonora y Tlaxcala. “Se nos abre un escenario de competencia, de posibilidades de contender en todas las entidades prácticamente”, afirmó, convencido de que la fragmentación, y no la falta de votos, es lo que ha mantenido a la oposición fuera del poder en tantos estados.
El mensaje llegó, además, en un momento particular: la reunión se dio justo cuando Acción Nacional ha empezado a mostrar una postura más abierta hacia posibles alianzas, una señal que Moreno no dejó pasar y que citó como parte del ánimo con el que cerró los trabajos plenarios.
Para Moreno, la urgencia de unir fuerzas no es un tema de reparto de candidaturas, sino de contener un proyecto que, a su juicio, ha ido concentrando poder sin suficiente contrapeso. Insistió en que la fragmentación opositora es, en los hechos, lo que le ha permitido a Morena ganar terreno: “Morena ha ganado porque va en alianza”, señaló, contrastando la estrategia unificada del oficialismo con la dispersión que históricamente ha lastimado a sus adversarios.
El dirigente priista compartió incluso una anécdota que usó como espejo: recordó una conversación con la opositora venezolana Corina Machado, quien —contó— le dijo que en México “tienen todo para ganar en 2027 e incluso la presidencia de la República en 2030”, siempre que sepan capitalizar el descontento y no se debiliten entre ellos mismos. Moreno retomó esa frase como una suerte de advertencia y de aliento a la vez: la oportunidad existe, pero se puede perder si la oposición no actúa con inteligencia.
También reivindicó una postura que dice sostener desde hace seis años: “no hay que pulverizar a la oposición”, una frase que resume su crítica de fondo a quienes, dentro del propio bloque opositor, han preferido competir por separado antes que ceder espacios en nombre de una coalición.
A diferencia de otros encuentros partidistas, esta plenaria del PRI se desarrolló casi por completo a puerta cerrada. Sólo se conoció una parte del discurso de cierre de Moreno Cárdenas. Rubén Moreira, coordinador de los diputados priistas, adelantó en redes sociales que el objetivo del partido para el próximo periodo de sesiones es claro: enfocarse en las causas de las familias mexicanas, dejando entrever que la estrategia legislativa del PRI buscará mostrarse cercana a la gente de cara a la contienda de 2027.
Lo que queda claro tras esta plenaria es que, para el dirigente del PRI, el reloj corre más rápido de lo que muchos dentro de la propia oposición quisieran reconocer. Si su diagnóstico es correcto o no, lo dirán las urnas en 2027; pero el mensaje que dejó fue inequívoco: la unidad ya no es una opción entre varias, sino la única vía real para disputarle el poder a Morena.
@jlcamachov