Volver a la Luna, después de todo

1 de Abril de 2026

Volver a la Luna, después de todo

Brenda Peña

Brenda Peña.

/

EjeCentral

Esta semana, una tripulación volverá a viajar hacia la Luna por primera vez en más de medio siglo.

La misión Artemis II marcará el regreso humano al entorno lunar desde 1972. Serán cuatro astronautas a bordo de una cápsula moderna, en un vuelo de unos diez días que rodeará la Luna sin aterrizar. El dato es simple, pero contundente, durante más de 50 años, nadie volvió tan lejos.

La última vez ocurrió en diciembre de 1972, con la Apollo 17. Desde entonces, la exploración espacial no se detuvo, pero sí cambió de ritmo y de prioridades. En ese mismo periodo, el mundo atravesó transformaciones profundas que explican, en parte, esa larga pausa.

En 1989, la caída del Muro de Berlín simbolizó el cierre de una era política. En 2001, los atentados del 11 de septiembre marcaron un giro global hacia la seguridad. En 2008, la crisis financiera global de 2008 sacudió a economías enteras. Y en 2020, la pandemia de COVID-19 detuvo al planeta en una escala inédita.

Mientras tanto, el espacio se volvió menos visible para el público, pero más constante para la ciencia.

La construcción de la Estación Espacial Internacional comenzó en 1998 y consolidó la presencia humana en órbita baja. En 2012, el rover Curiosity aterrizó en Marte, ampliando el alcance de la exploración robótica.

En 2021, el telescopio espacial James Webb abrió una nueva ventana para observar el universo profundo. La exploración continuó, pero lejos de la espectacularidad de las misiones lunares tripuladas.

Regresar ahora tiene otro significado. Artemis II no busca repetir la hazaña de los años sesenta, sino preparar el camino para una presencia más sostenida en la Luna. La diferencia es clave, antes se trataba de llegar, ahora, de permanecer.

También cambió quiénes participan. A la escena espacial se han sumado nuevos actores, como China, que ha avanzado con misiones lunares propias en las últimas dos décadas. El espacio vuelve a ser un terreno de competencia, pero también de colaboración y desarrollo tecnológico.

Lo interesante no es solo el regreso, sino el tiempo que tomó. No fue una pausa vacía, sino un periodo en el que la humanidad reorientó sus esfuerzos hacia problemas inmediatos en la Tierra.

La Luna dejó de ser prioridad, no por falta de capacidad, sino por falta de urgencia.

Hoy, esa urgencia parece distinta. No está impulsada por una sola causa, sino por una combinación de intereses científicos, estratégicos y tecnológicos. Artemis II es apenas un paso, pero uno que rompe una inercia de décadas.

Después de más de medio siglo, la humanidad vuelve a acercarse a la Luna. No porque no pudiera antes, sino porque ahora decidió hacerlo otra vez.