Papa critica “expresiones fundamentalistas”
Durante el tradicional Via Crucis por el Viernes Santo
Pope Francis lies on the floor during a mass to celebrate the Lord’s Passion, in St. Peter’s Basilica at the Vatican Friday, March 25, 2016. (Andreas Solaro/AFP pool via AP Photo)
/Andreas Solaro/AP
En el tradicional Via Crucis por el Viernes Santo, el papa Francisco denunció las “expresiones de fundamentalismo” y “actos terroristas cometidos por seguidores de algunas religiones que profanan el nombre de Dios y que utilizan el santo nombre para justificar su violencia sin precedentes"; y censuró además el “silencio cobarde” por crueles homicidios de cristianos.
Durante su discurso, el pontífice también renovó su condena a lo que ha llamado la indiferencia y la falta de hospitalidad hacia las personas que arriesgan sus vidas en endebles botes de contrabandistas con la esperanza de llegar a costas europeas para refugiarse de la guerra y otras formas de violencia.
Al evocar la imagen de Jesús en la cruz, Francisco dijo: “Te vemos en los rostros de los niños, de las mujeres y las personas, agotados y temerosos, que huyen de la guerra y la violencia y que con frecuencia sólo encuentran la muerte”, y a la gente que se niega a tratar con ellos.
El papa dijo que el mar Mediterráneo y el Egeo, dos importantes rutas para los inmigrantes y los refugiados, son “cementerios insaciables, reflejos de nuestra conciencia indiferente y anestesiada”.
Ceremonia de la Pasión Por la mañana, Francisco presidió en la basílica de San Pedro la ceremonia de la Pasión de Cristo del Viernes Santo, un rito que comenzó con el pontífice en el suelo y orando ante el altar mayor de la basílica de San Pedro.
El pontífice, ataviado con paramentos rojos, llegó al templo del Vaticano en torno a las 16.55 hora local y permaneció dos minutos sobre una alfombra situada ante el altar bajo el cual se considera que están los restos del apóstol San Pedro.
La basílica de San Pedro apareció poco iluminada, para generar el clima de recogimiento y penitencia de la celebración.
En el acto, de marcada solemnidad, participan cientos de personas, entre ellas el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
La Liturgia del Viernes Santo es la única del año en la que no hay consagración, pero sí comunión, y estará presidida por una cruz cubierta con una tela roja situada en el altar mayor del templo.
Agencias