Jose Luis Camacho

Como si el país no estuviera inmerso en una gran tragedia nacional que ha enlutado a miles de familias y dejado en la vulnerabilidad a cientos de ellas, en la Cámara de Diputado el Partido del Trabajo hace rounds de sombra tratando de arrebatar al PRI la posición de liderazgo que representa la Presidencia de la Mesa Directiva, buscando disimular que en realidad a quien busca desbancar es a Morena.

Mientras tanto el PRI, que no se ha subido al round, atestigua atenta y cautelosamente el comportamiento de los rojiamarillos, sabedor que existe un acuerdo parlamentario de por medio que le asegura esa posición. Cualquier cambio significaría el rompimiento de entendimientos y señal muy negativa en la gobernabilidad camaral.

Se trata de definir quién será el responsable de encabezar el trabajo plenario de la Cámara de Diputados durante el último año de ejercicio de la LXIV Legislatura, que ni más ni menos es el año de las elecciones intermedias que se prevén sean muy disputadas en el orden federal.

Con base en los dichos de integrantes del PT en San Lázaro, lo que buscan es que el año legislativo que está por comenzar sea el del fortalecimiento de su partido, demostrando que son los más lopezobradoristas y más comprometidos con la agenda presidencial. Craso error.

Si la diputación del PT busca alcanzar ese reto, deberían de volcarse al trabajo en comisiones y obtener el apoyo de sus compañeros legisladores, pues la presidencia de la Mesa Directiva no es una posición omnipotente que por ella misma tenga la última palabra en temas planteados como la consulta popular para decidir si se enjuicia o no a expresidentes, reabrir el Fobaproa y reformar el sistema de pensiones.

Esos temas se impulsan desde las comisiones dictaminadoras y no desde una posición que, con base en la ley, representa la unidad de las y los 500 diputados federales, que vela por el orden y respeto interpares y que debe privilegiar el interés general sobre los de partidos o personas.

El primer interesado en que ello no suceda es el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a quien no le va a gustar que lo rebasen por la izquierda, es decir, que desde la presidencia de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados “le coman el mandado” con propuestas más descabelladas.

El segundo es el propio Morena, pues su aliado busca inmolarse como el más lopezobradorista de todos y con ello, quitarle electorado en las elecciones del 6 de junio de 2021.

¿Será que el PT ya no le ve futuro a Morena?

Lo que es un hecho es que las alianzas electorales Morena-PT ya no figurarán y la imagen presidencial será explotada en lo que se pueda por el PT.

La pregunta central es si el Presidente de la República y Morena lo permitirán.

Por lo pronto el PRI ha dicho que no aceptará medio año.

Y en la casa de enfrente

Por su parte, en el Senado de la República los grupos parlamentarios de oposición cerraron filas con el chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar para presidir la Mesa Directiva durante el siguiente año, pero no así en Morena.

Ante la falta de acuerdo al interior de esa bancada, su líder Ricardo Monreal Ávila ha optado por repetir el ejercicio de votación secreta con presencia de notario público, con el objetivo de que sea a través de este ejercicio democrático como surja legitimado el morenista.

Para ello se han registrado el propio Ramírez Aguilar de Chiapas, así como Salomón Jara de Oaxaca, Alejandro Armenta de Puebla, Ovidio Peralta de Tabasco e Higinio Martínez del Estado de México.

Los tiempos electorales dar por descontado que la presidencia de la Mesa Directiva en ambas cámaras será por mitades, pues serán ungidos quienes buscan aparecer en la boleta electoral del 6 de junio, y no justamente para ser reelectos como legisladores.

@jlcamachov

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