PRD: la incógnita

14 de Marzo de 2026

PRD: la incógnita

Salvador

La instalación del Consejo Consultivo del PRD revela la determinación de ese partido de sobrevivir a su crisis, así como las limitaciones de esa misma determinación.

Es inevitable percibir que el nuevo liderazgo formal personalizado en Alejandra Barrales estará contextualizado tanto por la dinámica contradictoria de dispersión e interés común de los diferentes grupos a las que se llama “tribus” o “expresiones” así como por la presencia de los gobernadores emanados dentro del perredismo y de otras personalidades en un acto que es al mismo tiempo de fortalecimiento como de expresión de la debilidad del PRD.

La ejecutividad de Barrales estará inevitablemente mediada por los poderes reales y formales que integran la real politik del periodismo nacional.

Es probable que se constituya en una vocera de los instrumentos formales y reales de ejercicio de poder sin que, a condición de evidencia por presentar, exista una transformación en las capacidades de re inserción del perredismo en la opinión pública.

Para las corrientes predominantes, especialmente Nueva Izquierda y ADN, es una oportunidad para desvincularse de las responsabilidades del ejercicio personal y colectivo de dirección formal que se convirtieron en oportunidades aprovechadas, o no, en el pasado.

La dirección formal no la tiene ya ninguna de ellas.

Llama la atención que con el argumento de que “es emanado del PRD”, cualidad prevista y aceptada a medias en algunos de los ordenamientos internos del PRD, así como con base en la idea de que es “un actor progresista”, el jefe de gobierno, Miguel Ángel Mancera, sin pertenecer al PRD, decidirá o contribuirá a decir, por supuesto, incluso allá del impulso dado que la presencia de Barrales en la directiva de ese organismo partidario.

Siendo el actor político del PRD con mayor poder real, Miguel Ángel Mancera deberá sustentar orgánicamente, con argumentos y acciones, además de su influencia directa en la dirección nacional de ese partido: ¿puede Mancera ser mejor candidato en una situación de alianza?, ¿Puede Mancera ser candidato sin ser percibido como líder real del partido?

1) Si existe la probabilidad de una alianza y para que ella sea exitosa él tendría que dejar la aspiración presidencial ante un(a) candidato(a) distinto a los del perredismo si hay que reivindicar el peso de la percepción positiva como un factor determinante para ganar una elección y 2) si existe la probabilidad de que el PRD, solo, pudiera generar una candidatura creíble, cómo evitar que su intervención sea mirada sin recelo por los demás aspirantes, por cierto ninguno de ellos por encima de la aceptabilidad de Mancera y siendo esta más baja que otros tres aspirantes de otros partidos…por ahora y muy probablemente después si no existe una transformación verificable del PRD.

En San Lázaro el PRD tiene apenas tiene 56 legisladores. Morena se avecina como la fuerza triunfadora del PRD en la capital del país y su candidato aparece sólidamente a la cabeza de la pre contienda presidencial. ¿Qué hará la dirección nacional ante ello y de cara a la militancia, la opinión pública y los criterios de transparencia que debiera defender ese partido?