Juan Antonio Le Clercq

La semana pasada se presentó el reporte The New Climate Economics, el cual analiza los retos financieros y las perspectivas de desarrollo sustentable que involucra el diseño de políticas nacionales ante el cambio climático y el cumplimiento de los compromisos del Acuerdo de París. El reporte define algunas prioridades de política pública para impulsar la descarbonización de la economía, establece una hoja de ruta para las decisiones que impactan en el crecimiento económico y proyecta modelos económicos más amigables con el medio ambiente.

El mensaje central es que la humanidad cuenta con una pequeña ventana de oportunidad para actuar y evitar las consecuencias de un aumento en la temperatura global del planeta por encima de los 2ºC. Oportunidad cada vez más reducida, pues no queda mucho tiempo antes de que sea demasiado tarde para evitar alteraciones irreversibles en el sistema climático. 

De acuerdo con los investigadores que realizaron el estudio, si bien actuar decididamente ante el cambio climático implica necesariamente costos, lo cierto es que puede generar beneficios económicos equivalentes a 26 trillones de dólares hacia 2030 en comparación con los rendimientos de la economía bajo los patrones de crecimiento actuales. A lo que cabe añadir una reducción en los costos y pérdidas económicas derivados de desastres naturales relacionados con factores climáticos, los cuales se calculan en 320 billones de dólares solo en 2017.

La clave de una economía más eficiente y con enfoque climático, está en establecer las bases para una transición sustentable en los sistemas de energía, el crecimiento inteligente de las ciudades, la producción y distribución de alimentos, el uso sustentable de la tierra, la gobernanza más efectiva del agua y la transformación de procesos productivos en la industria. Todo lo cual requiere nuevos patrones para la inversión, el desarrollo de infraestructura y la generación y consumo de energía. Generar nuevos modelos de crecimiento económicos más equilibrados e inclusivos pasa por una transición sustentable a nivel global.

El reporte identifica las oportunidades de una revolución verde, pero también advierte de las consecuencias negativas para la calidad de vida de millones de personas, el que no se tomen las decisiones adecuadas en los próximos años, las cuales tendrían además un impacto visible hasta las siguientes dos décadas. ¿Cuáles deben ser las prioridades para la comunidad internacional? Primero, establecer un precio internacional a las emisiones de carbón y aumentar la transparencia sobre aquellas decisiones e inversiones públicas y privadas que aumentan los riesgos del cambio climático. Segundo, incrementar la inversión en infraestructura sustentable a  nivel nacional y subnacional. Tercero,  impulsar la capacidad de innovación y transformación del sector privado. Finalmente, garantizar un enfoque centrado en las necesidades sociales y en la distribución justa de los beneficios de la sustentabilidad, especialmente en países pobres y en desarrollo.

Después de leer el reporte me quedan dos preguntas: ¿está realmente dispuesta la comunidad internacional a avanzar seriamente en el sentido de una transición sustentable?, ¿qué debemos hacer en México para impulsar una transición sustentable cuando la protección del medio ambiente está lejos de ser una prioridad en la agenda pública, tenemos instituciones políticas débiles, enfrentamos profundas desigualdades y la corrupción lastra la efectividad de la inversión y la dotación de bienes públicos?

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