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Jonathan Nácar

En agosto, las cifras de homicidio en el país cerraron con una de las mayores alzas en lo que va del año: 2 mil 539 carpetas de homicidio y 3 mil 051 víctimas. Colocando a este delito muy por encima de la media histórica. Bajo esa tendencia, “el año va a terminar como uno de los peores años. Con más de 36 mil víctimas, más de 3 mil por mes, por errores de la presente administración”, advirtió Santiago Roel, director de Semáforo Delictivo. 

Pero no se trata del único delito que de acuerdo a esta herramienta se encuentra en “rojo”. También la incidencia de extorsión, narcomenudeo, violación, violencia familiar y feminicidio están al alza; los delitos en amarillo fueron el robo a negocio y las lesiones dolosas. Mientras que en verde se reportan la incidencia de secuestro, robo de vehículo y robo a casa.

Con base en las estadísticas, Santiago Roel consideró que “los delitos de plata y plomo del narcotráfico se mantienen muy en alto. La actual administración ha sido incapaz de reducir los delitos que más le competen, los de violencia extrema, los del mercado de las drogas. Queda claro que la estrategia de la militarización no es el camino adecuado y ya es tiempo de reconocerlo, pues no reduce violencia y sí incrementa riesgo de violaciones a los derechos humanos, como ya lo vimos en Chihuahua”, señaló.

De acuerdo con el análisis del Semáforo Delictivo, que mensualmente actualiza el color de cada delito, según la incidencia, el mes pasado, ocho de cada 10 homicidios se trataron de ejecuciones por bandas de narcotráfico; y salvo el caso de Yucatán, con una tasa anual de dos homicidios por cada 100 mil habitantes, el resto de los estados superan la tasa mundial de seis homicidios por cada 100 mil habitantes. Colima, Baja California, Chihuahua, Guanajuato y Sonora son los peor evaluados, pues tienen tasas por encima de los 50 homicidios por cada 100 mil habitantes.

“En lugar de apostarle a la militarización, la actual administración debió cumplir lo que prometió en campaña, la regulación de las drogas para quitarle el negocio a las mafias”, señaló el director de Semáforo Delictivo, toda vez que señaló que la actual pandemia a causa de Covid-19 ha bajado “artificialmente” algunos delitos patrimoniales.

Pues si bien algunos delitos patrimoniales y el secuestro están en verde, por debajo del 25% de la media histórica o en amarillo, entre la media y la meta, muestran tendencias alcistas a medida que se libera el confinamiento. No fue el caso para los ilícitos socio-familiares como la violación, la violencia familiar y el feminicidio, que se encuentran en rojo, muy por arriba de su media histórica.

Para el activista, entre las causas de esta situación está el hecho de que la población está estresada, pues estos delitos se cometen en casa, por familiares o conocidos; las víctimas no han tenido la oportunidad de denunciar, por temor al contagio o por restricciones al trámite; la crisis económica va en aumento y el confinamiento se mantiene parcialmente. La mayor parte de estos delitos son mujeres y niños.

“Los delitos socio-familiares son un buen termómetro del estrés social y aunque algunos estados y municipios han llevado a cabo una intensificación de las campañas preventivas, hubiéramos esperado un esfuerzo más coordinado a nivel nacional y una estrategia de recuperación económica y mejor manejo de la pandemia. Sin embargo, vemos a una administración más preocupada en hacer campaña política y justificar sus errores que en gobernar y eso siempre impacta de manera negativa en los indicadores delictivos”, concluyó Santiago Roel. 

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