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Brenda Mireles

El desfogue en la presa Peñitas hacia los municipios de Centla, Nacajuca y Jalpa de Méndez era necesario. Tanto Felipe Irineo, director de la Conagua en Tabasco, como Miguel Ángel de la Fuente, expresidente de la Canaco en el estado, concuerdan en que la saturación de agua sólo dejaba esa alternativa.

“Se perjudicó a los más pobres”, dijo el presidente Andrés Manuel López Obrador, provocando indignación en el país. Lo que no dijo fue el daño que se evitó con esta acción, ni que los habitantes de las comunidades afectadas fueron desalojados con tiempo y llevados a albergues.

Felipe Irineo, director de la Conagua, detalló que en una situación de lluvias atípicas como la que se presentó, el desfogue de la presa Peñitas llega a una bifurcación que da origen a dos ríos: uno conduce a Centla, Nacajuca y Jalpa; el otro hacia Villahermosa, no hay otras alternativas. En las comunidades indígenas que fueron afectadas viven 14 mil habitantes; en Villahermosa más de 857 mil.

Nada de esto fue debidamente comunicado, dando pie a desinformación como la que aseguraba que la decisión se debió a la preferencia del Presidente de no afectar Dos Bocas, la refinería que está a 74 kilómetros al norte de la capital de Tabasco y a la que no llega ningún cauce de desfogue.

El funcionario también detalló que durante la gestión de Enrique Peña Nieto se implementó un plan de emergencia de 19 mil millones de pesos que incluía la realización de obras en los márgenes de los ríos, muros, bordos y desazolve. El motivo por el que no se llevó a cabo no se sabe.

En este sentido, Miguel Ángel de la Fuente, expresidente de la Canaco en Tabasco, opinó que el gobierno actual debió presionar más a la Federación para el uso de esos recursos, que si bien ayudaron a evitar inundaciones en zonas como el aeropuerto, no fueron suficiente para evitar la tragedia que hasta el momento vive el estado y que, sumada a la pandemia afectó a cerca de la mitad de los comercios.

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