Oscar Moha

El pasado 13 de abril, el Consejo de Salubridad General (CSG) publicó en su página web la “Guía Bioética de Asignación de Recursos de Medicina Crítica” un manual que establecería la normatividad para decidir en los hospitales quién vive o muere, dependiendo de ciertos criterios, para allegar a los pacientes de coronarvirus los aparatos, medicamentos y asistencia en los hospitales.

Una de estas disposiciones era dejar a la suerte (un volado) si se atendía a uno o a otro paciente que al mismo tiempo necesitara asistencia o medicamentos para sobrevivir. Es decir, el personal médico evaluaría con un puntaje qué paciente podría ser atendido, dependiendo de varios factores, y si finalmente se llegara a un empate entre dos o más contagiados, se echaría mano de una moneda para finiquitar el asunto.

Si una persona de la tercera edad necesitaba un respirador pero tenía síntomas severos de contagio, sobrepeso, males cardíacos crónicos y además era diabético, y otro paciente en el mismo lugar era menor de 40 años, sólo presentaba fiebre, no presentaba ningún otro padecimiento, el mayor puntaje lo obtendría este último y por consiguiente recibiría atención inmediata y se pondrían a su disposición todos los recursos médicos existentes. El otro seguramente fallecería.

Al revisar la Guía, el organismo colegiado que depende directamente del Presidente de la República, debió recular por la serie de violaciones a los derechos humanos que los creadores ignoraron. El Jefe del Ejecutivo dijo que no era un documento definitivo y que el consejo estaba sesionando para dejar lista una versión más adecuada dentro de dos semanas.

La versión actual está siendo revisada por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y por la Organización Panamericana de la Salud, quienes han dicho que en caso de que existiera una disyuntiva para otorgar recursos médicos a un paciente, se debe hacer previamente una evaluación minuciosa de su salud. El asunto es si dará tiempo para realizarla, porque se podría llegar al extremo de perder a ambos contagiados en ese ínter, por el avance que presenta la pandemia en el país.

Al parecer, el Sector Salud da por hecho que todos los pacientes que lleguen con síntomas de Covid-19 o en estado critico tendrán consigo su historial médico y hasta carnet de vacunas, sin pensar que muchos no tienen ni siquiera idea de lo que es una pandemia o viven en completa soledad y alejados de las redes sociales. Podrían ser ellos los primeros descalificados (sin necesidad de un volado) para quedar como un número más en el mar de las estadísticas de mortalidad en México.

El CSG tiene derecho a decidir quién sobrevive en casos extremos tomando como base la Guía Bioetica como sucedió en Italia, España, Estados Unidos y que según los expertos seguramente se darán en México por la insuficiencia de aparatos y medicamentos. Los grupos donde más infectados murieron fueron los de la tercera edad, los que padecen sobrepeso, diabetes, males cardíacos y embarazadas.

Obvio, dentro de Consejo de Salubridad no existen criterios religiosos, ni dentro de la planta de quienes toman decisiones hay opiniones pastorales, aunque la Secretaría de Salud y el mismo CSG invitaron a la población en general a hacer sus aportaciones. En México, la mayoría poblacional profesa el cristianismo en sus distintas expresiones, quienes dejarían a un lado a las minorías que profesan otro culto, o a los que no pertenecen a ningún credo, que sería violatorio de sus garantías.

En el mundo cristiano no existen criterios a seguir para la asistencia pastoral. No al menos del lado de los evangélicos. Es decir, los Ministros de Culto lo mismo visitan en el hospital a los enfermos terminales que a las mamás que acaban de dar a luz. No son pocos pastores que visitan a enfermos terminales, o que están en cuidados intensivos, siempre que autoridades y familiares lo permitan. A veces con el riesgo de contagio que eso conlleva.

No es que sea necesaria la opinión de los religiosos para elaborar la Guía, aunque sería interesante conocer los criterios de confesiones como los Testigos de Jehova, que no donan sangre; o de los judíos, que guardan el sábado. Pero al parecer los cristianos, están más preocupados por abrir sus templos para recaudar los fondos dominicales que en aportar para el mejoramiento de la vida nacional.

PALABRA DE HONOR: El diputado local del PRI en Puebla, Nibardo Hernández Sánchez afirmó que el COVID 19 “fue creado en Estados Unidos para afectar a los más vulnerables”. ¡Qué ganas de llevarle la contra al gobernador Miguel Barbosa, quien había sostenido que el coronavirus era exclusivo para ricos y poderosos! Se esperan otras versiones más ingeniosas luego de la Fase III en esa entidad.

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